Tras las huellas de los hongos

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Así comenzamos a estudiar un Reino: los hongos

A propósito de la búsqueda centenaria del hongo Paracoccidioides brasiliensis, encontramos algunos apuntes sobre cómo fue que empezamos el estudio de los hongos.

Foto: Steve Axford

Las setas son una sola de las 70 mil formas que tiene el reino de los hongos. La mayoría de ellos son organismos microscópicos, y fue necesaria la invención del microscopio para poder conocerlos.

Los hongos estaban aquí mucho antes de nosotros. Son los parientes más próximos de los animales y fueron los primeros en colonizar la tierra firme, hace más de 400 millones de años. 

Ciertos hongos, como los Prototaxites, dominaban el paisaje primigenio. Sus fructificaciones de seis metros de altura eran las mayores estructuras vivas que se erguían sobre la Tierra. 

Debido a que parecen surgir súbitamente no solo en los alimentos dejados a la interperie sino sobre muros y paredes, algunas culturas antiguas supusieron que se generaban de forma espontánea. 

Nicandro (cerca de 185 a.C.) los consideraba un fenómeno ventoso de la tierra. Plinio se maravillaba de que pudieran vivir sin raíces y los consideraba producto de los relámpagos.  

No fue sino hasta los experimentos de Lazaro Spallanzani (1729-1799) sobre la inexistencia de la generación espontánea, que se tuvo la certeza de que los hongos se originaban a partir de esporas, tan pequeñas que parecían invisibles a los observadores y que germinaban en condiciones adecuadas. 

Los hongos, que pueden tener desde una sola célula (como las levaduras de la cerveza) o ser multicelulares (como los champiñones). Hay hongos a los que les gusta vivir en una relación intima con las raíces de las plantas. Otros se unen con algunas algas para construir sus hogares que llamamos líquenes. Muchos prefieren vivir entre hojas y animales muertos para alimentarse. Pero muchos otros, prefieren parasitar animales y plantas, causando graves enfermedades.

Algunas de ellas aparecen citadas en los Vedas hace cerca de tres milenios, así como en la Biblia, donde se dan detalladas instrucciones a los sacerdotes para el tratamiento de la “pudrición seca”, una enfermedad que causan los hongos en ciertos vegetales. 

En México y Centroamérica encontramos los “hongos de piedra”, tallas de hongos con figuras humanas muy comunes en la cultura maya. 

La micología se convirtió en una verdadera disciplina científica a lo largo del siglo XVIII. Y como la mayoría de hongos está constituida por organismos microscópicos, fue necesaria la invención del microscopio para poder conocerlos.

Y así fuimos creando lo que hoy conocemos como micología.  

Rarorium plantarum, la primera monografía de hongos publicada en 1601 por Carolus Clusius (1526-1609). La obra se halla profusamente ilustrada con casi 1200 grabados en madera, los cuales incluyen 233 especies de España y 356 de Austría y Hungría.

Theatrum fungorum oft het toonsel der campernoelien es la obra de Johannes Franciscus van Sterbeek publicada en 1675. En ella el autor reprodujo los dibujos de Clasius y fue usada como fuente de información para distinguir los hongos comestibles de los venenosos. 

Antoni van Leeuwenhoek (1632-1723),  fue el primero en observar con un microscopio fabricado por él mismo las levaduras, hongos microscópicos unicelulares que han perdido la capacidad de crecer como micelio.

Robert Hooke publicó en 1665 Micrographia, donde aparecen las primeras ilustraciones de hongos microscópicos, aunque en ese momento los consideró productos generados por los tejidos de las plantas y los denominó Mucor.  

Carl von Linneo (1707-1778) clasificó a los seres vivos en diferentes niveles jerárquicos y para los hongos creó un Reino, junto al grupo de las lombrices. A través de su sistema binomial género-especie simplificó su designación. Hasta él, los hongos siempre se asociaron a las plantas y fueron materia de estudio de los naturalistas y botánicos. 

Pierre Buillard (1758-1793). Su Dictionnaire Elémentaire de Botanique de 1783, contribuyó a expandir y consolidar la terminología botánica y la taxonomía de Linneo. Fue especialmente importante en el área de la micología. Hizo 393 descripciones de hongos, algunas de especies muy significativas como el Boletus edulis, el Coprinopsis atramentaria y el venenoso Entoloma sinuatum.

Pietro Antonio Micheli publicó en 1729 Nova Plantarum Genera. En ese trabajo describe  1.900 plantas, de las cuales, 1.400 eran descritas por primera vez. Entre ellas estaban 900 fungi y líquenes. Incluyó información sobre "siembra, origen y crecimiento de hongos y sus plantas aliadas". 


Fuente:
Viaje al asombroso mundo de los hongos, de José Ruíz Herrera

 

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