Pictopía: el festival de arte urbano que le puso color a Medellín

“A ciudades mudas, paredes parlantes”

Artistas locales, nacionales y otros provenientes de Argentina, Perú, Guatemala, Canadá, España, México y Estados Unidos, estuvieron en Exploratorio  el pasado 25 de agosto en la 5. º versión de Pictopía, el festival de arte urbano de Medellín.

La temática en esta ocasión fue la diversidad “de la que estamos hechos y de la que hacemos parte”, por eso el centro de la ciudad fue el eje central de las intervenciones artísticas: “Un espacio que habitamos todos los estratos sociales, todas las razas, todas las etnias y todos los colores”, señaló Felipe Jaramillo, organizador del evento.

104 artistas pintaron 95 obras repartidas en el Parque de San Antonio, la glorieta del puente de San Juan, 42 columnas del Metro ubicadas entre las estaciones Prado y Universidad, el barrio Colombia y algunas paredes del barrio El Poblado.

La cuota mexicana la pusieron Neo y Mocre: ellos pintaron una pared “a cuatro manos” en el centro de Medellín. Mocre, quien no deja que lo fotografíen, nos contó que comenzó trabajando como director de arte en una agencia de publicidad en CDMX y en 2012, cansado de la oficina y del diseño digital, decidió pintar en canvas, luego en paredes y por último, después de conocer los trabajos de Leopoldo Méndez (artista plástico mexicano considerado el grabador más importante de ese país y uno de los más famosos del Siglo XX), se dedicó a hacer grabados, concluyendo que “la versatilidad le permite saborear los condimentos y entender los aportes de cada técnica”.

La afición actual de este artista está ligada a la cultura y la conservación: le encanta pintar ajolotes, un animal milenario que se encuentra en peligro de extinción y que solo es protegido de momento en Xochimilco: “En México no hay una conciencia respecto a la importancia de conservar a este animal. Yo estoy seguro que mi trabajo ayuda a que las personas entiendan que debemos proteger las raíces culturales: nuestros mitos fundados en la biodiversidad”.

Mariana Palomino, muralista proveniente de las Islas Canarias (España), se encargó de ponerle color a una de las paredes de El Poblado. Su trabajo se centra en problemas medio ambientales, como contaminación, residuos orgánicos y ácidos.  Esta artista pasó del lienzo a las paredes porque considera que “desde el arte urbano se puede generar conciencia e incluso se puede ayudar  a rehabilitar calles, esas que antes no se podían cruzar por diferentes motivos”.

Para la mayoría de estos pintores, el arte urbano es un elemento de transformación de espacios públicos que vincula a jóvenes que encuentran en el arte una forma de expresión mientras se apropian de lugares a través del arte y el color. Camilo Cantor, coordinador de Exploratorio, sostiene que el grafiti es “una estrategia para proponer y ser creativos a través de una apuesta gráfica y política que puede comenzar a dialogar con las instituciones”.

Exploratorio le dio la bienvenida al festival de arte urbano de Medellín ofreciendo sus espacios para que muralistas y grafiteros instalaran un pequeño mercado, realizaran talleres, hicieran fanzines, serigrafía y pintaran los casilleros, entre otras actividades: “Un lugar increíble que se presta para crear sin importar las inclinaciones artísticas”, dice Toné, pionero de la “escritura callejera” en Bogotá y exponente del Wild Style, la forma más popular del grafiti basado en letras “complejas, elaboradas y llenas de colores que se transforman por medio de extensiones”. 

Así quedaron los casilleros del Exploratorio

 

Conce más sobre este festival de arte urbano que se celebra cada año en la ciudad

 

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