Explorando mentes jóvenes para sanar el planeta
Todos los días recibimos mensajes que PROMUEVEN el cuidado del medio ambiente a través de todo tipo de medios informativos, incluyendo vallas, volantes, camisetas, manillas y botones que lucen los ciudadanos. Muchas veces mostramos preocupación por los temas de “moda” ya sea el calentamiento global, el derrame de petróleo en el golfo de México o el tráfico de fauna silvestre. La pregunta es: ¿Existe una verdadera conciencia ambiental más allá de esas manifestaciones? ¿Es posible enseñar a los jóvenes la importancia de proteger, desde nuestro entorno, la única casa planetaria que tenemos?
El Parque Explora y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá han unido esfuerzos para brindar información y herramientas a más de 10 mil jóvenes pertenecientes a Instituciones Educativas de todos los municipios del Área Metropolitana, en el proyecto EXPLORADORES DEL ÁREA.
“Es un reto educar, lograr procesos duraderos. Cuando se trata de proyectos de formación es muy difícil medir el impacto que se tendrá realmente. Lo valioso es ponerle el corazón, hacer bien el trabajo y pensar que al menos la mitad de las personas que fueron involucradas se lleven alguna idea a sus casas, colegios y barrios”, advierte Paula González, coordinadora del proyecto.
Con el propósito de lograr un proceso exitoso y que tenga continuidad, EXPLORADORES DEL ÁREA cuenta con varias etapas: visita al Parque Explora y Exploramóvil, donde a partir de experimentos sencillos los jóvenes conocen pequeñas acciones que pueden marcar la diferencia en el cuidado del planeta; talleres de formación a maestros en los que se pretende mostrar nuevas formas de enseñar y acercar a los estudiantes a estos temas; y la entrega de un Kit Ambiental a cada institución educativa con el que podrán crear proyectos propios, según su contexto y necesidades.
Para Explora y el Área Metropolitana es todo un desafío trabajar con los jóvenes, pues en no pocas ocasiones se hace difícil acercarlos a estas temáticas. “Trabajar con jóvenes es un reto. Resulta arduo encontrar proyectos que apunten a este público, pues estimular el pensamiento científico y el cuidado del medio ambiente en adolescentes es complicado. Ellos son críticos, no tragan entero y cuestionan. Nosotros estamos seguros de esta apuesta pues, creemos que estos jóvenes serán los encargados de replicar en su entorno acciones concretas”, dice Cristina Ruiz, jefe de educación.
La idea de este proyecto va más allá de repetir el mismo discurso que encontramos en otros espacios. Se trata de que a partir de demostraciones y buenos argumentos, los jóvenes encuentren una buena razón para cambiar las acciones que desde su cotidianidad pueden afectar al medio ambiente. “Conocer nuestras virtudes y límites es esencial en el discurso de la educación no formal, en este caso enfocada a temáticas ambientales. Esto es lo que nos hace diferentes a otras entidades que ofrecen programas similares. Además tememos un gran escenario, sin el cual nuestra labor sería más compleja”, hace destacar la jefe de educación, Cristina Ruiz.