Laboratorio de maderas del exploratorio: Luis

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    Miércoles, Marzo 27, 2019
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Una historia de Ana Ochoa, Directora de Comunicaciones y Cultura, sobre Luis Alcaraz, Líder del Laboratorio de Maderas el Exploratorio.


Huele a bosque nocturno en la mañana. El olor de la madera, el silencio de las máquinas computarizadas que la cortan despacio, todo sería hipnótico en el Laboratorio de Maderas del Exploratorio si en los recuerdos no sonaran balas. Balas disparadas de frente que, hace más de 25 años, casi matan a Luis Alcaraz, el coordinador del Laboratorio. Una le atravesó la cabeza y le salió por debajo de la boca. Otra la quemó la espalda rozándole, extraviada, la columna. Eran los años 90 en Medellín y en la guerra callejera contra el narcotráfico “ser joven era una maldición”,  recuerda Luis. Todos los muchachos sin combo eran sospechosos. A esta ebriedad de adolescentes asesinos, dopados y a sueldo, Luis sobrevivió dos veces. Una mañana, como era su costumbre, caminaba desde la casa de su abuela en Castilla hasta el Sena de Pedregal, donde estudiaba tecnología electromecánica. En el camino un desconocido se acercó y, sin decirle nada, le disparó dos veces en la cabeza. Con la cara hinchada de sangre, aturdido, alcanzó a ver, entre la gente que gritaba, al hermano de un ex compañero de escuela que lo reconoció, lo montó en la silla de atrás de una camioneta y lo llevó aterrorizado a La María. La segunda vez que lo hirieron, también lo llevaron a ese hospital de guerra, que en otra época había sido refugio sosegado de tuberculosos. “Fui a una tienda de Castilla con un primo y, de un momento a otro, dos tipos se bajaron de un taxi y nos empezaron a repartir bala a todos, incluso a la señora que atendía la tienda con su niña. Salí corriendo lo más rápido que pude, me perseguieron a tiros más de una cuadra hasta que empujé una puerta y me metí, herido, a la casa de unos vecinos. La mamá me recibió llorando y me quitó la chaqueta ensangrentada. Una de las balas por poco me perfora la columna. No sé como estoy vivo”.


Esa familiaridad con la muerte es, tal vez, la raíz de su templanza de sobreviviente. Todo lo afronta y lo recompone con la paciencia del que ya vio. Del que ya entendió. Su esposa, tecnóloga de logística y almacenamiento, le reconoce su tolerancia y su autocontrol. Hace 23 años están juntos. Viven en Girardota con sus hijos: Isabela, de tres años, y David, de 17, un joven lector que ha heredado su pasión de autodidacta y que le pide regalos en tomos: Cuentos de Edgar Allan Poe, Moby Dick, la novela de Herman Melville; ficciones de Stephen King… “Al parecer, David no va irse por mi lado de máquinas y herramientas”, dice. Luis estudió también tecnología mecatrónica en el Pascual Bravo. Su formación ha aportado mucho a explora. Primero como empleado de un proveedor externo, contratado para montar el sistema eléctrico de las salas. Luego, como  empleado del Parque, al que entró a trabajar el 26 agosto de 2008. En estos 11 años, su pasión por las máquinas y las herramientas, le ha permitido estar en el área de Mantenimiento, haciendo parte de los equipos que construyeron las salas y, hace un año, en el Exploratorio, como líder del Laboratorio de Maderas.


LA MADERA DE LOS OTROS
Cuenta Luis que el Parque Explora pone al alcance de la gente máquinas y herramientas con las que es posible construir objetos cotidianos, muchas veces muy necesarios en los hogares, como muebles, montajes para huertas, apoyos en la cocina como deshidratadores de vegetales. Hay procesos destacables, entre ellos:


INDUCCIÓN A MADERAS
Se comparten con los asistentes las posibilidades que ofrecen las máquinas y las herramientas del Exploratorio y los protocolos de seguridad para su manejo.
GRUPO DE MADERAS
Se trabaja en proyectos personales o de grupo, se hacen modelos replicables en las comunidades y, en general, se profundiza en el conocimiento de las herramientas manuales, eléctricas y automatizadas (CNC, Control Numérico Computarizado). Entre estas últimas están el minitorno CNC, la ruteadora CNC, la cortadora láser y la impresora 3D.
CAFÉ CACHARRERO CON ESTIBAS
Actividad colaborativa para construir con estibas muebles, organizadores, modelos para huertos, entre otros. 

 

Así, entre aglomerados y maderas recicladas, entre máquinas automatizadas, martillos, cinceles, serruchos, ceguetas, destornilladores, escuadras, flexómetros, remachadoras, pinzas de varias clases e instrumentos para tallas…surgen potentes las ideas y, con ellas, avanza soberano el mundo feliz de los autodidactas.
 

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