En el Parque Explora tenemos un espacio como pocos en la ciudad: la Sala Infantil tiene 200 metros cuadrados de paredes blandas, personajes fantásticos y experiencias para estimular la indagación de los niños y niñas menores de seis años.
Una de las renovaciones hechas en marzo de 2017 fue la creación de un ambiente marino, con un barco en altamar habitado por animales fantásticos. Timones, faros, navegantes y marinos hacen parte de las nuevas experiencias que detonan la imaginación y la curiosidad de los pequeños aventureros.
"Los profesores que acompañan las rutas pedagógicas y los padres de familia que vienen pueden tener un rol activo y hacer parte de las dinámicas que propone el espacio", cuenta Alejandra Ortiz, profesional encargada de la sala. “Agregamos elementos potentes en términos visuales, y les dimos preponderancia a los sentidos y sentires de los pequeños", dice Natalia Arcila, diseñadora de la Sala.
Con la mediación de la sala y el acompañamiento de los más grandes, los niños y niñas pueden ser exploradores de una cueva oscura y misteriosa; observar insectos, arácnidos y otros bichos con la ayuda de lupas; y encontrar entre las piedras fósiles seres que esperan a ser descubiertos. En el laboratorio de análisis pueden ser científicos de laboratorio o pequeños constructores de casas, puentes, edificios y torres de bloques livianos. Pueden subir montañas, y tocar notas musicales. Los bebés también pueden escalar montañas blandas, subirse a columpios amplios y pasar por emocionantes túneles cortos.
En este escenario para la creatividad y el aprendizaje los más pequeños pueden participar en actividades experimentales que estimulan el pensamiento científico y la capacidad de asombro, ya que tienen la oportunidad de explorar libremente, formularse preguntas y darle rienda suelta a su curiosidad natural junto a papás, mamás y profesores.
