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¿Cómo desarrollar el pensamiento de futuro en tus estudiantes?

¿Cómo desarrollar el pensamiento de futuro en tus estudiantes?

El futuro no se puede predecir con certeza; sin embargo, es posible imaginarlo y diseñar —con técnicas y herramientas sencillas y cautivadoras— las condiciones, las capacidades y los caminos para que ocurra un futuro deseable.

No es preciso gozar de experticia en el tema, basta tener a la mano actividades atractivas que incentiven en las y los estudiantes el pensamiento futurizo y la consciencia de que también ellos son autores de la historia y la cultura, capaces de tomar decisiones informadas para anticiparse con inteligencia a una realidad aún desconocida.

Casi siempre pensamos el curso del tiempo como una línea divisible en pasado, presente y futuro. No obstante, pocas veces nos detenemos a pensar dónde empieza esta línea, dónde termina o en las circunstancias que fijan un rumbo en lugar de otro. Y solemos trastabillar al definir cuándo comienza el futuro: ¿el día siguiente?, ¿la medianoche del 31 de diciembre?, ¿cuando se crea un plan nacional de transformación?, ¿cuando se desarrolla por completo?

Lo cierto es que eso que hoy llamamos futuro se convierte en presente muchas veces de manera inadvertida. Actuamos, no pocas veces, como consumidores y no como los coautores del futuro que somos, sin ajustar nuestros actos y decisiones según nuestros deseos.

Hoy ponemos a disposición de las maestras y los maestros esta guía de actividades para propiciar en sus estudiantes el desarrollo de capacidades —como la indagación, la imaginación y la anticipación estratégica— que permiten concebir el futuro no como un destino fijo, sino una posibilidad en constante transformación.

¿Qué tipos de futuros existen?

Ilustración. Sobre un fondo oscuro aparece un diagrama en forma de cono que parte de un vértice señalado como «Presente» y se expande hacia la derecha en varias franjas y óvalos superpuestos. Las áreas están identificadas, de arriba abajo, como «Posible», «Plausible», «Probable» y «Preferible». En la parte inferior izquierda se lee «El cono de futuros».Existen múltiples futuros posibles y nuestras decisiones actuales influyen en cuál de ellos podría ocurrir. Por esta razón, la educación debe formar capacidades humanas que nos permitan cuestionar lo que se nos presenta como inamovible, imaginar escenarios por fuera de lo establecido, efectuar planes coherentes con nuestros ideales y, también, afrontar la incertidumbre.

Según la probabilidad o el deseo de que ocurran, los futuros pueden clasificarse en:

Futuros posibles
Son aquellos que podrían ocurrir, aunque actualmente no tengamos los conocimientos, capacidades o tecnologías necesarias para hacerlos realidad. Muchas ideas que en el pasado parecían imposibles hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.

Futuros plausibles
Son escenarios que podrían suceder de acuerdo con nuestra comprensión actual de cómo funciona el mundo. Se construyen a partir de tendencias sociales, económicas, culturales o tecnológicas que ya podemos observar.

Futuros probables
Son aquellos que tienen mayores probabilidades de ocurrir si las circunstancias actuales persisten. En educación, por ejemplo, podríamos pensar en una creciente integración de tecnologías e inteligencia artificial en los procesos de aprendizaje.

Futuros preferibles
Son los futuros que deseamos construir colectivamente. No dependen únicamente de avances tecnológicos, sino también de valores, decisiones humanas y propósitos compartidos. En el caso de la escuela, podría tratarse de espacios más humanos, inclusivos, creativos y sensibles para abordar los desafíos del mundo contemporáneo.

Futuros absurdos
Son aquellos que consideramos ridículos, imposibles o completamente fuera de nuestra comprensión. Sin embargo, la historia ha demostrado que muchos cambios que alguna vez parecieron absurdos terminaron transformando la sociedad.

¿Qué es el pensamiento anticipatorio y cómo aplicarlo en el aula?

En este ámbito aparece el pensamiento anticipatorio, o strategic foresight, una disciplina que busca anticiparse con inteligencia a diferentes escenarios posibles. Más que intentar adivinar lo que vendrá, propone ampliar nuestra capacidad de imaginar futuros alternativos y tomar mejores decisiones en el presente. Sus metodologías invitan a considerar escenarios posibles dentro de 15 y 25 años, y han sido utilizadas principalmente en el mundo empresarial, organizacional y gubernamental para orientar procesos de transformación y planeación estratégica.

Hoy, sus herramientas permiten abrir preguntas medulares para la educación y la escuela. ¿Cómo imaginamos el aula dentro de veinte años? ¿Cuáles habilidades necesitarán las próximas generaciones? ¿Qué tipo de ciudadan@s queremos formar en medio de un mundo signado por la incertidumbre, la inteligencia artificial y los cambios sociales permanentes? Preguntas como estas podemos resolverlas de manera colaborativa mediante cuatro pasos de fácil adaptación al aula.

Abordar la exploración de futuros en el aula no requiere conocimientos complejos, sino una disposición a imaginar, preguntar y construir colectivamente. Las actividades se centran en la participación, el diálogo, el análisis de la realidad y la creatividad. Lo indispensable es ligar siempre lo que ocurre en el presente con las proyecciones a largo plazo, usando ejemplos cercanos a la vida de l@s estudiantes.

¿Qué son los arquetipos o escenarios del futuro?

En esta metodología los arquetipos o los escenarios del futuro son categorías que ayudan a imaginar, examinar y cuestionar los panoramas venideros.

¿Conoces la película interactiva Black Mirror: Bandersnatch (2018)? En ella, la historia se construye según las decisiones que toma l@s televidentes, y cada elección modifica el rumbo de la trama, abriendo caminos diferentes y dando lugar a escenarios alternativos, todos ellos posibles dentro de la historia.

De manera similar, las metodologías de futuros nos invitan a explorar distintos escenarios que podrían ocurrir con base en las decisiones que tomamos en el presente. Más que predecir lo que ocurrirá, buscan ampliar nuestra capacidad para imaginar futuros, analizar sus implicaciones y reflexionar sobre las acciones necesarias para construir aquellos que consideramos más deseables.

Los arquetipos o escenarios de futuro son:

  1. Probables o tendenciales: asume que las cosas seguirán más o menos como están, siguiendo las tendencias actuales. Es como si pusieras "piloto automático" y dejaras que las cosas sigan su curso.
  2. Pesimistas: todo sale mal. Te ayuda a prepararte para los riesgos, a identificar vulnerabilidades y a crear planes de contingencia para sobrevivir a las crisis.
  3. Optimista o ideal: te inspira a fijar metas ambiciosas y a descubrir oportunidades ocultas, considerando tanto los aspectos positivos como los negativos
  4. Alternativo o disruptivo: algo por completo inesperado cambia el rumbo de las cosas. Te ayuda a mantener la mente abierta, a ser flexible y a estar preparado para adaptarte a los cambios radicales que pueden surgir de la nada.

¿Cómo trabajar el pensamiento de futuro en el aula? 4 pasos

A continuación, te presentamos cuatro pasos para que, como docente, puedas acompañar a tus estudiantes en la exploración y resolución de una pregunta, desafío o incertidumbre utilizando metodologías de futuros. Esta ruta les permitirá imaginar escenarios posibles, reflexionar sobre distintas alternativas y construir propuestas para transformar la realidad que desean vivir.

Paso 1. Definir la pregunta y analizar la realidad
El punto de partida es elegir el tema o situación sobre la cual se va a pensar y proyectar el futuro. Para facilitar este proceso:

  1. Invita a las y los estudiantes a observar y analizar referentes de su entorno como noticias, imágenes, artículos, películas, datos o situaciones cercanas (cuidado del medio ambiente, uso de la tecnología, convivencia, hábitos de lectura, etc.).
  2. Invita al grupo a elegir de forma democrática el asunto que despierte mayor interés.
  3. Guía a tus estudiantes en la formulación de una pregunta sobre el futuro que sea clara, abierta y orientada a la comprensión o transformación de una situación relevante para su comunidad. La pregunta debe invitar a imaginar posibilidades, explorar alternativas y reflexionar sobre las acciones que podrían emprenderse para construir un futuro deseable. Evita preguntas que puedan responderse con un sí o un no, y procura que estén enfocadas en un horizonte temporal que permita pensar en cambios y transformaciones significativas. 

Ejemplo:
¿Cómo podríamos transformar nuestra comunidad educativa para que, dentro de 20 años, sea un referente en el cuidado del agua y la sostenibilidad ambiental?

Paso 2. Imaginar escenarios posibles mediante arquetipos
En este paso vamos a crear diferentes futuros en relación con el tema elegido, usando los arquetipos de futuro como guía. Este paso amplía la mirada y evita pensar que solo hay una única posibilidad.

  1. Presenta los arquetipos  (escenario probable o tendencial, pesimista, optimista y disruptivo).
  2. En equipos, pide a las y los estudiantes que describan cómo se vería su pregunta o incertidumbre dentro de cada uno de estos arquetipos, respondiendo ¿Qué pasaría? ¿Cuáles serían sus ventajas? ¿Cuáles serían sus dificultades?
  3. Para incentivar la creatividad y el pensamiento de diseño, invítalas e invítalos a elegir el arquetipo con el que más empaticen y a que lo representen mediante un cómic, un meme o una obra de arte elaborada con objetos en desuso.
  4. Crea un espacio para poner en común todas las propuestas; puede ser una feria o una galería de arte.

Ejemplo:
Vamos a imaginar el escenario optimista. En este futuro, la comunidad educativa se ha convertido en un modelo de sostenibilidad gracias a una estrategia pedagógica permanente que involucra a estudiantes, docentes, familias y personas del entorno. El uso responsable del agua constituye un pilar de la cultura institucional: se implementaron sistemas de captación y aprovechamiento de aguas lluvia, las y los estudiantes guían proyectos ambientales y las decisiones cotidianas se orientan a la preservación de este recurso.

Entre las ventajas de este escenario se encuentran una mayor conciencia ambiental, la reducción del desperdicio de agua y el fortalecimiento del trabajo colaborativo. Sin embargo, para llegar a este futuro fue necesario superar desafíos como la resistencia al cambio, la necesidad de recursos para implementar algunas iniciativas y el compromiso constante de toda la comunidad educativa. Este escenario podría representarse mediante un cómic, un meme o una creación artística que muestre cómo se vive y se cuida el agua en esa escuela del futuro.

Paso 3. Diseñar el futuro deseado y establecer metas
De todos los escenarios imaginados, ahora hay que elegir y construir el futuro que queremos alcanzar. Vinculamos la exploración con la intención y el propósito. Es el momento de reconocer cuáles son los elementos ideales que deberían ser parte del futuro y cuáles situaciones quieren evitar.

Invita a tus estudiantes a crear colectivamente la descripción del futuro deseado: una imagen clara, detallada y consensuada de la situación dentro de 15 o 20 años. ¿Qué logros desean alcanzar? ¿Con quién o quiénes se pueden articular? Deben ser propuestas pertinentes, alcanzables y sostenibles.

Esta vez los estudiantes ponen en común la propuesta con videos, relatos o infografías.

Ejemplo:
Después de analizar los diferentes escenarios de futuro, las y los estudiantes deciden que desean construir un futuro en el que el cuidado del agua sea un compromiso común para la comunidad educativa. En su visión para los próximos 20 años, la institución se ha vuelto un modelo de sostenibilidad ambiental, en el que estudiantes, docentes, familias y organizaciones locales trabajan de manera conjunta para proteger el agua. Existen proyectos permanentes de educación ambiental, sistemas de aprovechamiento y ahorro de agua, y encuentros participativos en los que las y los estudiantes se hacen cargo de iniciativas para el cuidado de la vida y el planeta. Además, la escuela ha establecido acuerdos de colaboración con entidades públicas, universidades y organizaciones ambientales que fortalecen los procesos de formación, investigación y acción comunitaria. Este futuro deseado refleja una comunidad consciente, comprometida y capaz de desplegar transformaciones sostenibles que benefician a la escuela y su  entorno.

Paso 4. Trazar acciones en el presente para transformar el futuro
El último paso es comprender que el futuro deseado se construye con lo que hacemos hoy. Pasamos a concretar un plan de acción.

Invita a l@s estudiantes a reflexionar con preguntas como: ¿Qué podemos hacer desde ahora, en nuestra escuela y nuestra comunidad, para acercarnos a ese futuro que deseamos?

Incentiva a tus estudiantes a diseñar un plan de acción sencillo, en este deben establecer actividades, tiempos, aliados que les pueden ayudar. Es importante también  identificar  posibles obstáculos y cómo podrían resolverlos.

Ejemplo:
Para acercarse al futuro deseado, los estudiantes identifican acciones específicas que pueden comenzar a desarrollar desde hoy en su institución educativa. Como resultado, diseñan un plan de acción que incluye la creación de una campaña permanente de sensibilización sobre el cuidado del agua, la instalación de señales informativas cerca de los grifos y baños, y la formación de un grupo de estudiantes encargado de monitorear periódicamente el consumo de agua en la escuela. Además, proponen establecer acuerdos de colaboración con la empresa de servicios públicos del municipio y organizaciones ambientales para recibir acompañamiento y formación. Durante la planeación, reconocen posibles obstáculos, como la falta de interés de algunos miembros de la comunidad o la dificultad para acceder a ciertos recursos, y plantean estrategias para resolverlos mediante actividades de sensibilización, jornadas participativas y la búsqueda de apoyos institucionales. De esta manera, el futuro imaginado deja de ser únicamente una visión y comienza a convertirse en un conjunto de acciones concretas que pueden ponerse en marcha desde el presente.

Al aplicar estos cuatro pasos, una pregunta inicial deja de ser una incertidumbre para convertirse en un proyecto colectivo de transformación que conecta el presente con los futuros que se desean construir las y los estudiantes.

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