¿Por qué existe un laboratorio de investigación en un área de educación?
Mucho antes de que abriera sus puertas al público, el Parque Explora ya era un espacio abierto a grupos de maestros y maestras que venían a hacerse preguntas, a experimentar y a diseñar experiencias para que las ciencias se sintiera más cercana y emocionante en sus aulas. Se preguntaban cómo transformar las metodologías y cómo reinventar las formas de aprender para que cada estudiante pudiera identificarse con la ciencia.
Con el paso de los años vimos cómo ese propósito empezaba a materializarse. Fuimos testigos del impacto en miles de niños, niñas y adolescentes que descubrieron en la ciencia un lenguaje posible para comprender y transformar. También, acompañamos a docentes que soñaban con conectar sus aulas con la vida de sus estudiantes, que buscaban herramientas para motivarlos, para despertar preguntas y sembrar futuros.
El Parque Explora abrió sus puertas y se fue transformando, las escuelas también lo hicieron. Aparecieron nuevas necesidades en las aulas, nuevas motivaciones en los estudiantes, nuevos descubrimientos sobre cómo aprendemos y nuevos saberes que provenían de otras experiencias y territorios, que ampliaron nuestra manera de hacer y comprender la ciencia.
Fue en ese momento cuando nació el Laboratorio de Innovación, Investigación y Desarrollo; un espacio para repensar cómo transformamos la educación; para investigar referentes, conectar con comunidades, conversar con instituciones, aprender de nuestros aciertos y de nuestros errores; para escuchar las voces de la escuela y traerlas al centro de lo que diseñamos. Es un laboratorio que busca crear contenidos, metodologías y experiencias que respondan a las necesidades actuales de los maestros, los estudiantes y las comunidades que nos acompañan.
Es, ante todo, un espacio de creación colectiva. Aquí, distintas disciplinas, saberes y experiencias se cruzan e intercambian ideas. Es también un lugar para experimentar, probar, equivocarse y volver a intentar. Se aprende haciendo, explorando, conversando, reflexionando, escribiendo y creando.
Por el laboratorio transitan ideas, productos, proyectos y programas que buscan transformarse y encontrar nuevas maneras de hacer las cosas cada vez mejor. Es un espacio donde las conversaciones permiten soñar, equivocarse, preguntar y crear; pero también donde las ideas se concretan en metodologías, contenidos y experiencias capaces de transformar la educación. En este laboratorio nos repensamos constantemente cómo acercarnos al aprendizaje y a la escuela desde el área de Educación, y es allí donde definimos nuestra postura frente a los temas que hoy atraviesan la educación, las formas de aprender y los retos que viven las comunidades educativas.
Hoy, este laboratorio es un puente vivo entre la escuela y el parque: un lugar donde las ideas se ponen a prueba, donde nacen prototipos y metodologías, donde transformamos intuiciones en experiencias reales que viajan a las aulas y vuelven al museo transformadas por quienes las viven.
