Esta boca no es mía
Una ciudad en los dientes
El 17 de septiembre de 1683, Antoine van Leeuwenhoek vio, a través del lente de un microscopio, el mundo microbiano por primera vez: una ciudad de bacterias que había recogido de sus propios dientes y que llamó animálculos. Eran tantas que “toda el agua parecía estar viva”. El humano promedio traga un billón de bacterias cada día. Y solo en nuestra boca habitan más de 600 especies de microbios.
