Máquinas de recuerdos
Tres momentos en la grabación de la música
En la diminuta maravilla de un par de audífonos, se reproducen miles de conciertos filarmónicos y rumbas salseras. Un día aprendimos cómo guardar y sacar la música cuando fuera necesario. Ahora, con tantas emociones condensadas en los muros de los hogares, es más necesario que nunca. Llevamos más de un siglo grabando música, pero la tecnología con la que que lo hacemos ha cambiado con los años.
Del gran teatro a la sala de la casa
A finales del siglo XIX, se hicieron populares tres cosas: las novelas de horror, los médiums y una serie de aparatos que parecían sacados de un universo fantástico, del Más allá, porque eran capaces de emitir con fidelidad voces humanas.
La revolución eléctrica
De la Segunda Guerra Mundial, quedó un gran cantidad de innovaciones tecnológicas que transformaron la forma como vivimos. Con una de esas innovaciones, pudimos empezar a cargar nuestra música preferida en los bolsillos.
Música en todas partes... y en ninguna
Antes la música ocupaba espacio —cajones llenos de casetes, elepés, cedés— y ahora parece algo inmaterial. Volvimos un poco al principio: escuchamos música que no está exactamente en nuestra casa.