Con naturalidad: comportamientos homosexuales en animales

#SerieExplora para conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ

 

Los delfines rosados macho tienen relaciones entre ellos que van más allá de una interacción sexual. Se acarician con su trompa y aletas, rodeándose con delicadeza, mientras juegan o descansan. Nadan uno al lado del otro y cuando salen a respirar lo hacen al mismo tiempo.
La diversidad es natural. Explora la celebra. 



Los flamencos forman tríos. Viajan, comen, duermen y se protegen de otros animales en grupo. A veces, le prestan más atención a su pareja del mismo sexo que al otro miembro del grupo. Si hay polluelos, la crianza es compartida.
Estas aves se encuentran en todos los continentes, excepto Oceanía, y suelen vivir cerca de lagunas, lagos y zonas pantanosas.
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El cortejo entre hembras mono ardilla empieza con una mirada frente a frente. Una de ellas voltea su cabeza, ronronea y  se sienta para invitar a la otra a que la monte. Su unión es duradera y afectuosa, si una es madre, la otra cuidará a la cría como suya.  
Esta especie vive principalmente en los bosques de Centro y Suramérica.
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En el verano y el otoño, las orcas macho interrumpen sus festines de salmón para dedicarse al flirteo. Entre chapuzones de agua y toques de aletas, uno de ellos roza con su hocico los genitales del otro y después de algunos minutos, las posiciones cambian. El ritual puede durar horas y repetirse cada año cuando las manadas se encuentran de nuevo. Estos cetáceos habitan todos los océanos del planeta.
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Un macho elefante africano acaricia el lomo de otro para hacerle saber que quiere montarlo. Antes de la propuesta, hay un jugueteo previo, suave y alegre, en el que las trompas se unen y las bocas se acercan en un “beso” animal.
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Mientras copulan, una de las patas ánade azul muerde las plumas del cuello de la otra con delicadeza. Usa su pico para darle unos golpecitos sutiles en la cabeza. Terminan y la pareja agradece el gesto con un baile: sumerge su cabeza en el agua y se sacude las gotas al salir de nuevo mientras bate sus alas. 
Estas aves habitan áreas de temperatura templada en el hemisferio norte.
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El baile de cortejo homosexual entre emús machos es diferente del heterosexual. Este tiene tres pasos: una rápida carrera en la que se persigue a la pareja elegida, una veloz danza circular y, bajando el ritmo, ya en el suelo, un ligero vaivén en el que las plumas se esponjan y las alas se abren con movimientos exagerados. 
Esta ave no voladora es nativa de Australia.
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