Ecoexistencias
En el Antropoceno, la cohabitabilidad con otras formas de vida y seres más que humanos implica afinar nuestros actos a escalas geológicas, biosféricas, pero también afectivas. Cada respiración, cada clic y cada desecho que generamos modifica el pulso colectivo terrestre.
En los mundos de esta exposición con 25 obras de 20 artistas locales e internacionales, a modo de un gran laboratorio sensible, bacterias, plantas, minerales, circuitos y sistemas digitales se hibridan, diluyendo las fronteras entre naturaleza y tecnologías. No son dominios en conflicto, sino parte de la misma potencia creativa que, a partir de diálogos y prácticas indisciplinadas, intentan imaginar —y ensayar— otras posibles formas más dignas y justas de habitar la Tierra.
No ofrecen respuestas finales, pero proponen ensayos situados, pactos de cuidado y propician la imaginación radical para invocar una nueva espiritualidad planetaria: sensores que traducen toxicidades invisibles, algoritmos que revelan patrones de extracción y deterioro de los territorios, bioprocesos que exponen la fragilidad ecológica global. Las obras revelan matices, realidades enteras, que no podrían ser observadas y escuchadas de otra forma.
Lejos de situar a la humanidad en el centro, Ecoexistencias abre una búsqueda por habitar el pluriverso: un mundo donde quepan muchos mundos. Eco es la casa común, la trama de vínculos que la sostienen y de los que formamos parte. Coexistir implica la necesidad de compartir la vida, en tiempo presente, con otros cuerpos, historias y formas de saber y ser en el mundo.







