Aguas que bañan el Valle de Aburrá
Enderezadas a la fuerza, confinadas al cemento, muchas quebradas del Valle de Aburrá han sido maltratadas durante más de 150 años por una nociva visión de desarrollo que sitúa a los seres humanos en el centro y desconoce que su bienestar también depende del de otros. Conéctate por YouTube hoy a las 6:30 p.m. y conversemos con la Sociedad Colombiana de Geología sobre la historia social de las quebradas en la ciudad y sus alrededores.
Conoceremos, por ejemplo, cómo la canalización y la urbanización aumentan el riesgo de avenidas torrenciales y de inundaciones y cuáles han sido los esfuerzos en las últimas décadas para cuidar estas corrientes, como el Instituto Mi Río (1993-2003) o el Plan Quebradas del Área Metropolitana (2016-2019).
También exploraremos el origen de algunos de sus nombres, de los que el escritor Tomás Carrasquilla anotó: «El pueblo, más soberano en geografía que en política, bautizó estos raudales con nombres inocentes de su cosecha, y con ellos se han quedado. Ni apellidos de hombres ilustres ni de lugares de batallas han sido poderosos a cambiarlos. Muy lógico: muertos y tradiciones mandan; costumbres hacen leyes.
¡Y qué nombres! "El Mico" y "El Ahorcado", "La Iguaná" y "La Corcovada", "La Presidenta" y "La Poblada", "La Chaguala" y "La Espadera", "La Loca" y "La Gallinaza", "La Aguacatala" y "La Canguereja».
¿Qué han significado socialmente las quebradas? ¿Cómo las hemos cargado de valoraciones positivas y negativas? ¿De qué manera les hemos dado la espalda?
Invitado:
Diego Andrés Ríos Arango
Sociólogo de la Universidad de Antioquia y estudiante de la maestría en Procesos Urbanos y Ambientales de la Universidad Eafit. Gestor Cultural e Investigador en Memoria y Patrimonio Cultural. Ha coordinado procesos de planeación local en diferentes comunas y corregimientos de la ciudad, y proyectos de participación en ordenamiento territorial y movilización ciudadana.

