Astronomía para sordos: la luna, jefa de mareas y calendarios
La observación de la Luna es uno de los placeres más grandes al que podemos acceder con solo dar un vistazo hacia el cielo y buscar nuestro satélite natural en el firmamento. Desde la formación del planeta Tierra, la Luna ha sido nuestra compañera en la danza cósmica, permitiendo la regulación del tiempo de rotación y, posteriormente, la formación de mareas que desplazarían masas de agua a sitios donde se formaría un ambiente propicio para el surgimiento de la vida. Pasados miles de millones de años, nosotros los seres humanos, como formas de vida con la capacidad de contar y registrar ciclos, creamos calendarios a partir de su movimiento y le dimos nombres que estaban asociados a historias y mitologías: la llamamos Máni en la mitología nórdica, Chía en la mitología muisca y Selene en la mitología grecorromana.
Tanto en la antigüedad como ahora, la Luna nos inspira canciones, poemas y suspiros, pero también nos invita a visitarla y estudiarla, lo que hemos logrado con cohetes y naves tripuladas por personas capaces de recorrer los casi 380 mil kilómetros que nos separan de ella. Sobre nuestra relación con el cuerpo celeste más cercano a la Tierra conversaremos en la próxima sesión del Club de Astronomía para Sordos del Planetario de Medellín, en donde usaremos las visualizaciones en 3D que nos ofrece la nueva experiencia Ciencia en una Esfera, para ver en detalle la Luna y su geografía y los sitios más fácilmente reconocibles de su superficie.

