Bosques inexplorados y terraranas del norte de Antioquia
Colombia es uno de los países más diversos del mundo en anfibios y reptiles, con más de 900 y 600 especies descritas respectivamente. Ranas transparentes, venenosas, marsupiales, acuáticas, subterráneas y con historias de vida diversas. Su endemismo, la tendencia a diversificarse en pequeños ecosistemas y su alta susceptibilidad a los cambios las hacen un grupo interesante y retador para los descubrimientos de nuevas especies y, paralelamente, su conservación. La transformación de los ecosistemas naturales, las enfermedades emergentes como el hongo quítrido, la crisis climática y el tráfico ilegal alteran para siempre números y destinos de estos anfibios. En este escenario, espacios como el Vivario del Parque Explora, trabajando de manera articulada con las entidades ambientales territoriales, cumplen un papel clave en la recepción, cuidado y educación alrededor de estas especies en peligro.
La conservación también se impulsa desde iniciativas científicas y comunitarias como la oenegé SalvaMontes, que trabaja en la investigación y protección de ecosistemas estratégicos y en la apropiación social de la biodiversidad. Dentro de este proceso se destaca la Reserva Natural Terrarana, un espacio de 50 hectáreas ubicado en el norte de Antioquia, en el distrito de manejo integrado del Alto de Ventanas, un espacio dedicado a la conservación de bosques de montaña en general y de ranas andinas en particular. Esta reserva natural es además un laboratorio vivo para investigar, en especial, el grupo terraranas (Brachycephaloidea), especies que a diferencia de otras ranas tienen desarrollo directo: cuando se abren los huevos, no salen renacuajos sino adultos jóvenes, y no dependen de charcos o cuerpos de agua para poner sus huevos ni completar su ciclo de vida. Entre esas está el género de ranas Pristimantis, también llamadas ranas de lluvia: la Pristimantis carylae es endémica del norte de los Andes y solo está en una reserva en Florencia y en Terrarana. También allí se han encontrado otras especies de este género que parecen no haber sido descritas por la ciencia.
Esta charla nos propone preguntarnos: ¿Cómo las exploraciones pueden ayudar a documentar la biodiversidad? ¿Cómo la biodiversidad desconocida puede ser un criterio para explorar áreas a conservar? ¿Por qué es importante todavía explorar regiones? y ¿cómo hacerlo desde oenegés, activistas o comunidades?

