Ciclos circadianos: relojes cuánticos
La brújula solar de la mariposa monarca funciona al comparar la altura del sol con la hora del día, una relación que varía con la latitud y la longitud. Debe de tener asimismo un reloj corporal que, como el nuestro, es arrastrado automáticamente de manera parecida por la luz, para compensar las horas cambiantes de la salida y la puesta del sol durante su larga migración. Pero ¿dónde aloja la monarca su sentido del día y la noche?
Te invitamos a unirte a AMEBA, grupo de estudio de Astrobiología, el martes 12 de septiembre a las 6:30 de la tarde de manera presencial en la sala de reuniones del Planetario o virtualmente inscribiéndote aquí. Conversaremos sobre el capítulo 6 del libro Biología al límite, escrito por los científicos Johnjoe McFadden y Jim Al-Khalili, un episodio dedicado a las bases cuánticas de esos marcapasos naturales que permiten distinguir el día de la noche.
«Masas de mariposas, por todas partes. En la tranquilidad de su estado semilatente, engalanaban las ramas de los árboles, envolvían los troncos de los oyameles, alfombraban el suelo con sus legiones tremendas». En lo alto de la cordillera de Sierra Madre, en el centro de México, la pareja de científicos Fred Urquhart y su esposa Norah Patterson contemplaba boquiabierta el espectáculo. De pronto, en una mariposa vieron la diminiuta etiqueta blanca que un colega le había puesto meses atrás en Minnesota, ¡a más de tres mil kilómetros de distancia!
¿Cómo navegan estos insectos con la precisión necesaria para alcanzar un objetivo minúsculo situado a miles de kilómetros de un origen que solo sus antepasados habían visitado antes?
Estas y otras historias en AMEBA. Te esperamos.

