Coloquio aeroespacial: de Sputnik a Dart
Hace 65 años, el 4 de octubre de 1957, los rusos pusieron en órbita el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik, que abriría el camino para la exploración espacial. Una década después, el 10 de octubre de 1967, entró en vigor el primer Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluyendo la Luna y otros cuerpos celestes. Gracias a estos hitos fundadores hoy podemos, desde desviar un asteroide, hasta contar con una serie de dispositivos espaciales y misiones que nos permiten darle una mirada cada vez más profunda al universo y, en especial, a nuestro planeta.
A principios de este mes se celebró la Semana mundial del espacio cuyo enfoque fue el uso de la tecnología espacial para la sostenibilidad. De las 169 metas que forman los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de ONU, 65 se benefician directamente de la exploración espacial y la observación remota de la Tierra para ayudar a impulsar el cambio urgente que nuestro planeta necesita. Medir el cambio climático, identificar la contaminación en la tierra y en el mar, apoyar la agricultura en los países en desarrollo, monitorear las posibles causas de desastres naturales, son algunas de las prioridades de las agencias espaciales de todo el mundo.

