Coloquio aeroespacial: ¿Qué comen los astronautas?
¿Cómo se alimentan los astronautas en el espacio? ¿Qué retos enfrentamos al diseñar menús para misiones prolongadas, como un viaje a Marte? ¿Y cómo ha evolucionado la tecnología de alimentos desde los tubos de puré de las primeras misiones hasta los cultivos hidropónicos a bordo de la Estación Espacial Internacional?
En este Coloquio Aeroespacial conversaremos sobre las soluciones desarrolladas para garantizar una nutrición segura y eficiente en microgravedad, como los alimentos deshidratados, irradiados o termoestabilizados que actualmente se consumen a bordo, donde es común encontrar tortillas (en lugar de pan para evitar migas flotantes), macarrones con queso, frutas liofilizadas o pollo al curry. Analizaremos los avances científicos que han permitido cultivar lechuga romana, rábanos, mostaza y trigo en microgravedad mediante sistemas como Veggie y el Advanced Plant Habitat, pasos fundamentales para la futura autosuficiencia alimentaria en estaciones espaciales o bases en la Luna o Marte.
Conoceremos además algunas investigaciones recientes sobre bioreactores y fermentación en condiciones de ingravidez, con el uso de algas, levaduras y micelio como fuentes proteicas sostenibles. Hablaremos de tecnologías emergentes como la impresión 3D de alimentos, desarrollada por empresas como BeeHex con apoyo de la NASA, que permite producir comidas personalizadas para cada astronauta, y de sistemas cerrados de soporte vital, como el proyecto MELiSSA de la Agencia Espacial Europea, que busca reciclar aire, agua y residuos usando plantas y microorganismos.
Finalmente hablaremos sobre la transferencia de estas tecnología para solucionar problemas de comunidades concretas en la Tierra. La deshidratación de alimentos, perfeccionada para las misiones espaciales, ha sido aplicada por organizaciones en regiones sin acceso a refrigeración para conservar frutas y verduras. Los sistemas hidropónicos compactos, desarrollados para el espacio, hoy se implementan en escuelas y comunidades en zonas áridas o de alta montaña como solución educativa y alimentaria. Incluso algunas fórmulas nutricionales diseñadas para astronautas han sido reformuladas como suplementos para combatir la desnutrición infantil en comunidades vulnerables, con el respaldo de agencias como USAID y la FAO.

