Darwin y el banco enredado
«Es interesante contemplar un banco enredado, cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor».
Así comienza Charles Darwin el párrafo final de El origen de las especies, la obra en la que presento su teoría de la evolución después de pasar cinco años en un viaje que cambiaría su vida y la historia de la humanidad, subrayando que todos los seres vivos somos parientes y que: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente sino aquel que es más adaptable al cambio”.
En su expedición científica, a bordo del Beagle —bergantín de 245 toneladas y 27 metros de largo—, Darwin recorrió desde la República de Cabo Verde hasta los extremos de la Patagonia, zarpando de Inglaterra e incluso pasando por Australia y Nueva Zelanda. Fue en este viaje que surgieron sus primeras ideas sobre la evolución y la selección natural.
¿Cómo han cambiado las ideas de Darwin en la Biología? ¿Qué aportan los nuevos desarrollos computacionales al estudio de la evolución y de ese "banco enredado"? ¿A dónde tiene que viajar una bióloga para estudiar plantas que vivieron con los dinosaurios?
Ven al Planetario de Medellín el miércoles 8 de marzo a las 7 p.m., o conéctate por YouTube y Facebook para conmemorar la obra de este destacado científico y conversar sobre el rumbo que han tomado sus ideas en un nuevo episodio de Charlas Colevol —Asociación Colombiana de Biología Evolutiva—. Entrada libre hasta completar aforo.
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