Envejecer con salud: ciencia y nutrición
¿Cómo envejecen una célula, un tejido o un país como Colombia? ¿Qué tiene que ver el acortamiento de nuestro ADN con el envejecimiento? Lejos de panaceas y acrobacias, ¿cómo conservar la vitalidad?
Ven este jueves 30 de octubre, a las 6 p. m. al Parque Explora y participa sin costo en un nuevo episodio de Ciencia en bicicleta. Cuatro especialistas en nutrición, endocrinología y geriatría conversarán sobre la pérdida ósea, los cambios hormonales, el papel del sueño, la llamada nutrición de precisión y otros hallazgos científicos actuales sobre el envejecimiento.
Al envejecer, cambian el metabolismo, el apetito y el sueño. Anualmente, a partir de los 50 años, la masa muscular disminuye entre un 1 % y un 2 % y, después de los 60, la fuerza se reduce hasta un 3 %. Para los 80 o 90, podríamos haber perdido hasta la mitad del músculo que teníamos en la juventud. Este proceso —llamado sarcopenia— afecta al 50 % de las personas después de los 80.
Con los años, se reduce la absorción de calcio, vitamina D y vitamina B12. También disminuye la sensación de sed y la secreción de hormonas como la testosterona, los estrógenos y la hormona de crecimiento, relacionadas con el mantenimiento del tejido muscular y óseo.
Y, aunque todo esto es consecuencia del envejecimiento natural, es posible acelerarlo o frenarlo según el estilo de vida.
En el Parque Explora, conversaremos con las endocrinólogas y nutriólogas Sandra Mora Thiriez y Andrea Pérez Jaramillo, el endocrinólogo Alex Ramírez Rincón y la geriatra Victoria Arango para subrayar que el envejecimiento no es decrepitud y que es posible vivirlo con vitalidad.
Darwin tenía 50 año y Kant, 57, cuando publicaron El origen de las especies y Crítica de la razón pura. Goya tenía 66 cuando comenzó a pintar Los desastres de la guerra. Verdi compuso Otello a los 72 y Falstaff a los 76; Sófocles escribió Edipo rey a los 68 y Edipo en Colono a los 89.
Como dijo Goya a sus 80 años: “Sigo aprendiendo”.
Este episodio de Ciencia en bicicleta es posible gracias a Sura, patrocinador de la sala de neurociencias Mente, el mundo adentro.

