Familias buscando familias de jardineros del cacao
Cuando los europeos llegaron a América notaron que los indígenas que vivían en lo que hoy conocemos como México bebían un líquido oscuro que provenía de las semillas del fruto amarillo de un árbol. El fruto, según los indígenas, era un regalo del dios Quetzalcoatl y muchos años después sería renombrado con el nombre científico de Theobroma cacao, o “alimento de los dioses” en griego. Las pequeñas flores del árbol del cacao brotan sobre el tronco y las ramas, son rosadas, blancas o amarillas y cuelgan como en racimos de campanitas de hasta 40 o 60 flores de apenas uno a tres centímetros de largo.
Para que una flor se convierta en un fruto, el polen en las anteras (las partes masculinas de las flores) debe llegar a los estigmas (las partes femeninas de la misma flor o de otras flores). Esta transferencia de los microscópicos granos de polen entre las flores ocurre, a veces, por el viento o por la lluvia. Pero, otras veces, los nuevos frutos germinarán por los polinizadores –pájaros, murciélagos, abejas o mariposas– que llegan atraídos por los aromas de las flores y que llevarán al polen lejos de su primera casa.
Hoy sabemos que la mayor parte de los polinizadores del cacao son las mosquitas de la familia Ceratopogonidae, pero existen otros jardineros desprevenidos como abejas, abejorros, moscas, escarabajos, colibríes, murciélagos, mariposas y polillas, quienes también ayudan a convertir estas diminutas flores en los deliciosos frutos robustos y amarillos del cacao.
En esta charla-taller, que contará con interpretación a Lengua de Señas Colombiana, aprenderemos a dibujar uno de estos polinizadores del cacao y su fruto, mientras conversamos con expertos sobre sus flores, sus árboles, su hábitat y sobre cómo sus semillas se transforman en el chocolate que nos tomamos cada mañana.

