Hipopótamos
Esta es la historia del largo viaje de cuatro hipopótamos, tres hembras y un macho, que llegaron a Colombia desde África en la década de 1981 y encontraron una región megadiversa para sobrevivir. Lejos de los leones de las sabanas subsaharianas, o de otros depredadores, en la cuenca del río Magdalena, entre ciénagas y quebradas, hoy son más de cien los hipopótamos que han prosperado como descendencia de este cuarteto de mamíferos de hasta tres toneladas.
En esta región de bosque interandino, a más de diez mil kilómetros, han encontrado un clima cálido, agua y comida a saciedad. Ningún depredador o enfermedad ha frenado su rápida reproducción, que se estima que podría ser de 400 hipopótamos en 10 años.
Especies locales de plantas, peces, nutrias y manatíes se ven amenazadas por su presencia y, desde el 2007, cuando se reportó la fuga de los hipopótamos hacia zonas vecinas, por casi 2.000 kilómetros cuadrados, animalistas y ambientalistas han exigido estrategias de manejo al gobierno nacional.
Solo hasta el 2022, el Gobierno Nacional declaró estos animales como especie invasora, luego de atender la recomendación del Comité Técnico Nacional de Especies Introducidas y/o Trasplantadas Invasoras. Esta decisión lo obliga a elaborar un plan para proteger a las comunidades aledañas, a las fuentes hídricas y a las especies nativas
En el próximo coloquio hablaremos de esta especie invasora, de los retos que implica su presencia y de por qué la discusión es mucho más que un problema técnico que exige la expansión del entendimiento e invita a las distintas ciencias (exactas y naturales, sociales y humanas) a conciliar.

