La reserva Surikí y la familia Jiménez
Luego de 23 años de desplazamiento forzoso, al regresar a su tierra en Turbo, Antioquia, Enilda Jiménez y sus 20 hermanos encontraron su finca convertida en un bosque. La naturaleza también había reclamado lo suyo.
"Nuestro viejo hogar ahora también era el hogar de muchos primates, aves, reptiles, árboles, anfibios e insectos. Si hacíamos algo que destruyera ese ambiente, los íbamos a dejar sin hogar. Y no queríamos hacerle a otros lo mismo que nos hicieron a nosotros", dice Enilda. Por eso, decidieron crear la Reserva Natural Surikí, un espacio para la educación, conservación e investigación de la vida.
Conéctate al próximo coloquio de biodiversidad y crisis climáticael, el viernes 25 de agosto a las 7 de la noche por Youtube y Facebook, y conoce esta historia de perdón, cuidado y naturaleza.
Surikí se encuentra en el golfo de Urabá, en la cuenca del río que le dio su nombre (Suriquí). Es un catival. Un bosque de cativos —Prioria copaifera—inundado cada tanto por los ríos del Chocó, uno de los ecosistemas de más alta productividad biológica en el trópico. "No hay piedras. Es una selva hundida en el agua".
Allí, según estudios científicos que la familia Jiménez ha hecho en alianza con la Universidad de Antioquia, habitan unas 131 especies de vertebrados, de las cuales nueve están en algún nivel de amenaza, como el jaguar, el manatí o el chavarrí, y tres son endémicas, como el tití cabeciblanco o el buco de Noanamá.
Enilda y sus hermanos, además, desarrollan proyectos educativos con jóvenes de la región y sus familias para contribuir al cambio y transformación de prácticas como la caza, el tráfico de fauna silvestre y la tala de bosques en la cuenca río Suriquí. Quienes antes cazaban, traficaban especies o talaban ahora son guías de turismo científico comunitario y participan en monitoreos de la biodiversidad local.
Conéctate el viernes y conoce estas y otras historias de Surikí y la familia Jiménez. Invitan el Parque Explora y el colectivo de divulgación Guagua What.

