Lectura familiar por el Día del Síndrome de Down
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En las sondas espaciales Voyager, en 1977, enviamos al espacio un Disco de Oro que funciona como una cápsula de lo que significa ser humano: sonidos, imágenes, música y saludos en múltiples lenguas, acompañados de instrucciones matemáticas y astronómicas para indicar nuestra ubicación en la Vía Láctea mediante púlsares.
El mensaje estaba dirigido a un "otro" extraterrestre y distinto a nosotros para que nos conociera y pudiera venir. Ese disco no afirma que seamos perfectos; solo dice que existimos, que miramos el cielo y que, desde un pequeño punto azul, quisimos decir: esto es lo que somos.
Yolanda Pino, autora colombiana, en su libro Mi pequeño hermano extraterrestre, realiza un gesto similar desde la ficción. A través del planeta imaginado T21 Down, nos presenta a un “otro” cuya diferencia no se explica desde el déficit, sino desde la singularidad y la belleza. Este relato es inspirada en su hijo Koel, una persona con síndrome de Down.
“Todos venimos de planetas diferentes” y “uno se parece a quien lo ama”, dice Yolanda, con quien conmemoraremos el Día Mundial del síndrome de Down en una jornada para explorar la diversidad humana que nos ayudará a trocar los prejuicios en comprensión y acogida.
Así como el Disco de Oro de la Voyager buscó comunicarse con alguien radicalmente distinto, este libro nos invita a reconocer que la diferencia no siempre viene de otro planeta: a veces habita en casa, y necesita de la imaginación para ser comprendida, acogida y amada.
En este encuentro podremos escuchar, de la voz de la autora, la narración de este libro y conversaremos sobre su experiencia personal. Además haremos un recorrido por sonidos que se enviaron en Disco de Oro de la Voyager y pensaremos que, si pudiéramos elegir, ¿qué sonido enviaríamos al espacio?

