Lectura infantil: Arrullos para dormir ovejas
Hay noches, de días agotadores, en las que los párpados pesan y se cierran casi involuntariamente para permitirnos el sueño; pero hay noches en las que parecen rehusarse, mas nunca del todo, sin pensarlo, parpadeamos automáticamente hasta 15 veces por minuto. Como un limpiaparabrisas vertical, el párpado superior rocía lágrimas por toda la superficie del ojo para lavarlo de polvo y sustancias irritantes.
Hay noches en las que, a pesar del cansancio, queremos mantener nuestros ojos abiertos, quizá para contemplar una noche estrellada. Para levantar el párpado superior, más grande, y abrir los ojos hay un músculo atrás y a lo largo de la parte superior de la órbita. El ojo gira en sus órbitas con ayuda de seis músculos a modo de correas ancladas al hueso por un extremo y a la esclera por el otro. Sea que desees dormir o trasnochar, en este encuentro descubriremos que en ambas situaciones la obra de la escritora y periodista Yolanda Reyes es excelente cómplice, como lo dice ella: A veces cuesta mucho dormir a las ovejas, ¡y también despertarlas! Quizás por eso se inventó la poesía.
Entre las estrellas puedes animarte a contar carneros, bueyes o perritos; conoce cuántos otros animales podrás encontrar en la bóveda celeste. Construiremos una constelación iluminable.

