Lo que fuimos: El pasado geológico de Colombia
Este domingo iremos, en una fascinante conversación, hasta un pasado de bosques inundados que hoy son desiertos. Serán más de 400 millones de años atrás, cuando los mares de lo que ahora es Colombia eran dominados por crustáceos y trilobites en extensos arrecifes de corales.
En el Teatro Explora, a las 3:00 p.m., el geólogo, botánico y paleontólogo Carlos Jaramillo y la ecóloga Luz Helena Oviedo presentarán la segunda edición de Hace tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia, un libro que compila numerosas investigaciones, en su gran mayoría de Colombia, dedicadas a resolver preguntas sobre nuestro pasado remoto.
Luego de cinco años de su primera edición, esta segunda edición incluye tres capítulos adicionales: Las amonitas, Los reptiles marinos y El gran Perijasaurus.
Este libro, ganador del Premio Alejandro Ángel Escobar en el 2019, es una ventana a los megahumedales que alguna vez prosperaron en la Amazonía, habitados por caimanes gigantes como el purusauro. Es también un viaje a los bosques en los que nacieron las primeras palmas, legumbres, heliconias y anturios hace 66 millones de años. Los fósiles nos permiten saber que en Colombia vivieron serpientes gigantes y perezosos del tamaño de un elefante. O el megalodón: el tiburón más grande de la historia de la Tierra, predador voraz en todos los mares cálidos del mundo durante 20 millones de años.
En los rastros más pequeños, como cuenta el libro, también hay historias: por el polen fósil sabemos cómo eran los páramos o sabanas del pasado. Y por su estudio —llamado palinología— sabemos que los llanos orientales estuvieron cubiertos hace 16 millones de años por dos inundaciones marinas que alcanzaron el Amazonas. Las hojas que caen libremente de los árboles y que quedan enterradas por millones de años también son fósiles. ¿Qué nos dicen las marcas de los insectos sobre cómo se veía ese gran bosque que existía en donde hoy hay ciudades?
Acompáñanos en esta conversación para entender cómo somos un accidente histórico: una muestra de la persistencia de la vida que, del hielo o la extinción, retornó siempre con más complejidad. Contaremos con interpretación a lengua de señas colombiana.

