Mitos y leyendas inspirados en los eclipses
Para los nórdicos, los movimientos del Sol y de la Luna tenían una explicación terrorífica: pensaban que los astros eran perseguidos. Los responsables de la fuga eran los hijos del lobo gigante Fenrir, amarrado por su ferocidad. El lobo Sköll (traición) perseguía al Sol y el lobo Hati (odio) perseguía a la Luna, lo que para ellos explicaba los recorridos del satélite y la estrella a lo largo del cielo. Los nórdicos creían que, un día, los lobos los iban a alcanzar y devorar, sumergiendo al mundo en una oscuridad perpetua. Ese día su padre, Fenrir, se desataría de sus cadenas e iniciaría el Ragnarök, es decir, el fin del mundo.
Los nórdicos padecían con terror absoluto los eclipses, pues asumían que estos momentos se daban cuando las dos bestias alcanzaban a sus eternos perseguidos y empezaban a consumirlos, sumiendo paulatinamente al cielo entre las tinieblas. Los mortales, atemorizados, salían a hacer ruido con palos, tambores y cacerolas para asustar y espantar a los lobos y que desistieran de su feroz ataque.
¿Conocías esta historia? En el próximo encuentro de Astrolibros en Órbita recorreremos la mitología de varios pueblos respecto a los eclipses. Te esperamos el miércoles 11 de octubre a las 9:00 a.m. en la biblioteca del SENA sede Buenos Aires: esperamos hacer suficiente ruido con estas historias para que los cuerpos más brillantes de nuestro cielo puedan seguir inspirando más relatos.

