Otras clases posibles
Hay, en el salón de clase, estudiantes que un día disparan y al otro hacen silencio a cambio de un cuento de terror. Hay una voz que se ensancha en el espacio para tratar de contener movimientos y cuchicheos. Hay días de euforia y descubrimientos y días de miedo. Hay muchas cosas de las que no se habla: días de mal sueño, clases por dictar, reuniones que atender, planillas por llenar, pasillos por vigilar, exámenes por calificar, currículos por ordenar. Y en el centro de eso, una urgencia: ¿cómo hacer que la imaginación continúe ardiendo? ¿cómo volver de las frustraciones un camino?
Hace algunos años, el antropólogo y escritor Jacobo Cardona Echeverri dio clases de Historia en un colegio de la Comuna 13. Mientras lidiaba con la falta de entusiasmo propio y de sus colegas pero también conocía estudiantes y profesores con ansias de futuro empezó a recolectar fragmentos e ideas para lo que luego sería Las vidas posibles, su primera novela, reeditada este año por el sello Arbitraria.
En Las vidas posibles, Jacobo Cardona retoma la historia de un profesor de colegio buscándose entre sus residuos. Un álter ego al que también le mortifica madrugar, vérselas con adolescentes que siempre están mirando para otro lado, cantar el himno nacional, acatar las órdenes de unos superiores a los que no les importa lo que pasa más allá de los muros de un colegio. Un profesor que sobrevive al tedio, al desdén y a las derrotas, inventando historias de terror en clase. “Los cuentos eran la salvación, por eso todas las culturas narraban sin parar. No soportábamos ningún final”, dice.
Ambientada en un colegio imaginario, en Las vidas posibles hay una reflexión intensa sobre ser profesor en comunidades marginadas, una mirada sobre el género y la identidad, una pregunta por el otro y sus posibilidades. Solo que no se confundan: no es un ensayo. Es la historia de un profesor que como tantos –como todos– se está buscando. “En realidad, tu labor termina años después de que ellos hayan salido del colegio. [...] Le sugiero que se acerque a ellos, escúchelos, intente conectar el mundo de la vida, del planeta, con las experiencias cotidianas”, dice Heriberto, el protagonista de Las vidas posibles.
En este episodio de Escuela en bicicleta conversaremos con el autor sobre cómo sobrevivir la frustración e, incluso, convertirla en carta, libro, monólogo o historia. Hablaremos de las rutas de escape y de las obsesiones para aguantar la presión laboral. De poemas que crecen en las junturas y en los vacíos de colegios con rejas en los que, a pesar de las hostilidades, aprendimos el valor del secreto y la complicidad, de maestros salvavidas.
Volveremos, en una charla moderada por Daniela Jiménez, editora de Arbitraria, a las memorias de profesoras y a los profesores que han logrado darle vuelta a las fallas del sistema educativo y a tantos y tantas estudiantes que han sobrevivido a la apatía escolar. Hablaremos de cómo hacer del arte — y de la escritura, de los diarios— un camino para asentar el hastío, el trajín frenético de los salones de clase. Hablaremos de cómo un docente puede cambiar la vida de sus estudiantes con acciones tan simples –y tan valiosas– como contar historias y permitirle contar las suyas. La narración como catarsis, como sentido.

