Prometeo: grandes eventos astronómicos
Desde antes de que existiéramos los humanos, o de que la primera flor del planeta se asomara en capullo, Júpiter ya se encontraba con Saturno en citas de cielo cada 20 años. Se trata de encuentros aparentes llamados “grandes conjunciones” y que, no pocas veces, han marcado para siempre la historia y los calendarios. Como La Gran Conjunción de 1953 a.C, que, dicen, fijó el inicio del calendario chino milenario.
También desde épocas remotas alzamos la mirada al cielo cada 76 años para ver ese destello móvil con cola de agua que es el cometa Halley, el mismo que poco antes del año 1066 pasó como símbolo de victoria ante los ojos Guillermo el Conquistador y lo llenó de valor para invadir a Inglaterra y hacerse al trono de Haroldo II. Ese cuerpo de polvo, roca y hielo también cambió la historia.
Y qué decir del eclipse lunar de 1504, usado con alevosía por Cristóbal Colón para intimidar a los pueblos indígenas en Jamaica que le habían cortado el suministro de alimentos luego de ser engañados y robados por sus marineros.
Gracias a un almanaque que llevaba a bordo, Colón sabía de antemano, a diferencia de los nativos, que el 1.º de marzo de ese año la Luna enrojecería cuando la Tierra bloqueara los rayos del Sol. Se reunió con el cacique y le dijo que su dios revelaría su gran disgusto haciendo que la luna llena se inflamara de ira. Cuando en efecto vieron el eclipse “Con grandes aullidos y lamentos llegaron corriendo de todas direcciones a los barcos cargados de provisiones, rogando al almirante que intercediera ante su dios en su nombre”, escribió Fernando, hijo de Colón.
¿Qué otras huellas han dejado los eventos astronómicos? ¿Cómo ha influido la astronomía en la humanidad? En el próximo encuentro de Prometeo responderemos estas y otras preguntas. Ven al Planetario de Medellín y participa este viernes 10 de febrero a las 4 de la tarde.

