Tu afán mata a miles: atropellamiento de animales silvestres
Todos los días las zarigüeyas, los currucutús, los osos mieleros, las ardillas y otros animales intentan ser más rápidos que la moto, el carro o el camión que se aproxima y cruzan entre los parches de bosque aislados por las vías en busca de refugio, agua y comida. Es el PELIGRO de quienes conducen distraídos, de las carreteras y autopistas en donde las muertes, las de los vulnerables, se cuentan por miles. La dimensión real del problema permanece parcialmente invisible, pues no existen cifras nacionales consolidadas sobre fauna afectada, pese a que registros independientes estiman cerca de 5.600 animales atropellados entre 2014 y 2019.
En Colombia, las carreteras conectan territorios pero también los fragmentan. Entre 2017 y 2025 se registraron al menos 1.591 siniestros viales con animales involucrados, en su mayoría choques directos que concentran el 98% de las víctimas humanas fatales. En paralelo, el país alcanzó en 2024 la cifra de 8.271 personas fallecidas en las vías: el 81% de las víctimas fueron motociclistas en este tipo de eventos.
Este coloquio pone en tensión esa invisibilidad y propone leer el atropellamiento de fauna no como un hecho aislado, sino como un síntoma de la forma en que habitamos y transitamos el territorio. A partir de la estrategia nacional Rutas Vivas, se exploran cruces críticos entre siniestralidad humana y atropellamientos de fauna mediante análisis geoespacial y articulación interinstitucional, abriendo preguntas incómodas sobre responsabilidad, diseño vial y cultura ciudadana. Más que un espacio de conclusiones, este encuentro busca incomodar certezas: reconocer que las vías son hábitats intervenidos, que los animales también son víctimas de la movilidad y que la seguridad vial, si pretende ser integral, debe ampliar su mirada para incluir la vida en todas sus formas.

