¡Conoce al nuevo habitante del Vivario Explora!

Esta es una oportunidad de conocer para cuidar

A nuestro Vivario Explora, habitado por serpientes, ranas, lagartos y tortugas, llegó una nueva especie. Es conocida como sapo o rana Arlequín, su nombre científico es Atelopus laetissimus y tenemos serias razones para acogerlo en este laboratorio vivo para la investigación y hacerlo protagonista de nuestro programa de conservación. 

Actualmente, los anfibios son el grupo de vertebrados más amenazado en el planeta. Debido a que pueden vivir tanto en la tierra como en el agua, son sencibles a la alteración y la degradación de estos dos ambientes a la vez. A esta situación se le llama la crisis global de conservación de los anfibios y es una tragedia, pues en las últimas décadas muchas poblaciones están disminuyendo, incluso están desapareciendo aquellas que son desconocidas o nuevas antes de ser formalmente descritas.

En Colombia,  el segundo país en diversidad de anfibios (con 400 especies endémicas), el Parque Explora de Medellín decidió desde hace varios años ser uno de los aliados de estos animales, poniendo al servicio de los anfibios las instalaciones, los profesionales y el conocimiento que hemos adquirido para su conservación y divulgación. 

El sapo arlequín es una especie que no había tenido antes a una institución abanderada de su estudio en condiciones controladas y es por esto que se conoce tan poco de ella, factor que aumenta su riesgo de extinción, pues, como explica Alejandro Ramírez, veterinario coordinador de Bienestar Animal, “si ocurre un incendio en uno de los únicos tres puntos en los que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta, o el sapo adquiere un hongo mortal, no tendríamos cómo repoblar la zona”. 

Por esa razón, expertos en anfibios de la Asociación Colombiana de Herpetología sugirieron que el Atelopus laetissimus fuera acogido por una institución que se encargue de su estudio y conservación.

Su vida en Explora
En este momento, cuatro ejemplares del sapo o rana arlequín están en nuestro Vivario, bajo el cuidado de un equipo de personas conformado por veterinarios y biólogos, además cuenta con el respaldo de un laboratorio interno que estudia permanentemente la calidad del agua con la que está en contacto y un lugar para la producción de su comida, que consiste en invertebrados vivos como cucarrones y grillos. 

Todo este proceso cuenta con la asesoría del Luis Alberto Rueda Solano, biólogo y herpetólogo colombiano.  Es la persona que más conoce a esta especie y, actualmente, es investigador in situ, así que permanentemente está informándonos de sus hallazgos sobre los hábitos del sapo arlequín: si le gusta estar en hojas, en ríos, sobre piedras, a qué temperatura, de qué tamaño son las presas que come, etc., para guiar el proceso.  

Cuenta Alejandro que la primera fase de investigación consistió en observar si comía lo que le dábamos, si dormía, si se movía en el espacio que adecuamos para él, con unas condiciones de temperatura muy similares a las que se tienen en el lugar donde vive, entre los 1.500 y 2.800 sobre el nivel del mar. “Ya sabemos que se adaptó muy bien y que podemos mantenerlo en  buenas condiciones”, afirma. Ahora sigue la segunda fase, la búsqueda del gran objetivo que es tener una población más grande y facilitar su reproducción. 
 
¿Qué esperas para venir a conocerlo?