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Ilustración. Sobre un fondo fucsia se observa el perfil de un rostro humano acostado hacia arriba, con adornos y peinado voluminoso en la parte posterior de la cabeza. De la boca sale una línea angular que se transforma en un espacio estrellado. En la parte izquierda aparecen trenzas oscuras que se mezclan con un fragmento de cielo lleno de galaxias y puntos luminosos. - Imagen Afrofuturismo y literaturas del sur global

Afrofuturismo y literaturas del sur global

Descolonizando la imaginación.

Afrofuturismo, africanfuturismo y afroyuyuismo: una exploración de las ciencias ficción del sur global

Conversación con John Hamilton Galeano Maso sobre los movimientos culturales y literarios que reimaginan el futuro desde la perspectiva africana y afrodescendiente


Introducción: Las voces del sur global en la ciencia ficción

En el marco del ciclo Surficciones del Exploratorio —taller público de experimentación del Parque Explora—, exploramos las particularidades de la ciencia ficción que se produce en el sur global. Más allá de una categoría geográfica, el sur global representa una clasificación geopolítica que abarca aquellos países que fueron colonias y que hoy se encuentran en la periferia del sistema mundial, principalmente como proveedores de materias primas.

John Hamilton Galeano Maso, politólogo, docente y divulgador especializado en ciencia, tecnología y sociedad desde la literatura y el cine de ciencia ficción, nos guía en esta exploración del afrofuturismo y sus derivaciones: el africanfuturismo y el afroyuyuismo.

Diferencias fundamentales entre los movimientos afrofuturistas

El afrofuturismo: más que un género literario

El término afrofuturismo nació en Estados Unidos en 1994, aunque sus manifestaciones se venían gestando desde mediados del siglo XX, especialmente después de los años 50. Como explica Galeano, este concepto abarca no solo una perspectiva geográfica sino también simbólica del África, considerando la gran población afrodescendiente resultado de los procesos de colonización e imperialismo.

El afrofuturismo surge de la necesidad de imaginar futuros alternativos para las comunidades afrodescendientes, desafiando las representaciones tradicionales que las relegaban a roles marginales o las excluían completamente de las visiones futuristas occidentales.

Africanfuturismo: la especificidad geográfica

La escritora Nnedi Okorafor, norteamericana de origen nigeriano, propuso la distinción del africanfuturismo por una razón geográfica específica. Mientras que el afrofuturismo puede ambientarse en cualquier parte del mundo donde existan comunidades afrodescendientes —como las obras de Octavia Butler ambientadas en Estados Unidos—, el africanfuturismo se desarrolla específicamente en el continente africano.

Esta diferenciación no es meramente territorial; implica también una cosmogonía diferente. En el africanfuturismo, los panteones, la mitología y los sistemas de creencias son específicamente africanos, no adaptaciones o reinterpretaciones desde contextos occidentales.

Afroyuyuismo: la dimensión mística y mágica

El afroyuyuismo (african yuyuism) se enfoca en los elementos mágicos y místicos de la tradición africana. Se basa en el vudú, el animismo, y la tradición de los orishas como Ogún y Shangó. Este subgénero integra la fantasía con elementos culturales específicamente africanos, alejándose de los tropos europeos tradicionales de elfos y hadas.

Raíces históricas y filosóficas del movimiento

Los precursores: de Borges a Butler

En Latinoamérica, Jorge Luis Borges jugó un papel fundamental al legitimar la ciencia ficción. Su interés en el género abrió las puertas para que las editoriales como Minotauro publicaran obras fundamentales como Crónicas marcianas de Ray Bradbury y El hacedor de estrellas de Olaf Stapledon.

Sin embargo, los verdaderos pioneros del afrofuturismo literario emergen con figuras como Samuel R. Delany, autor afroamericano y homosexual que desde los años 70 desafió los cánones de la ciencia ficción dominada por hombres blancos heterosexuales. Su obra abrió caminos para posteriores exploraciones de temas sociales, políticos y de identidad.

Octavia Butler: la madre del afrofuturismo literario

Octavia Butler, nacida en Pasadena, California, revolucionó el género con obras como Parentesco (Kindred, 1979). Su novela utiliza el viaje en el tiempo para confrontar directamente el legado de la esclavitud, obligando a una mujer afroamericana contemporánea a vivir la brutal realidad del siglo XVIII.

Butler incorporó consistentemente la interseccionalidad en su obra: sus protagonistas son siempre mujeres negras de clase baja o media, enfrentando simultáneamente opresiones de género, raza y clase. Su trabajo demostró cómo la ciencia ficción podía ser un vehículo poderoso para examinar injusticias históricas y contemporáneas.

Contexto filosófico: liberación e imaginación

La crítica a la razón occidental

El afrofuturismo se fundamenta en las críticas de pensadores como Franz Fanon y Achille Mbembe. Fanon, en obras como Piel negra, máscaras blancas y Los condenados de la tierra, analizó cómo la colonización genera procesos de alienación psicológica en los pueblos colonizados.

Mbembe, en Crítica de la razón negra (2013), examina cómo la identidad "negra" fue inicialmente impuesta desde el exterior como parte de un proceso de objetivación, pero posteriormente se convirtió en una herramienta de reconocimiento y reivindicación desde el interior de las comunidades.

Interseccionalidad y nuevas humanidades

El movimiento integra las perspectivas del feminismo interseccional de teóricas como Angela Davis y bell hooks. No se trata solo de reivindicar una identidad racial, sino de cuestionar fundamentalmente qué significa ser humano en un contexto poscolonial.

Como señala Galeano, hay un cambio sustancial en el lenguaje: se abandona la tradición europea de hablar genéricamente "del hombre" para hablar específicamente de "seres humanos", "hombres y mujeres", reconociendo explícitamente la diversidad de experiencias humanas.

El cuerpo como territorio de resistencia

Tecnología y corporalidad

Mientras que subgéneros como el cyberpunk se preocupan por la pérdida de autonomía humana ante la tecnología —reflejando ansiedades típicamente occidentales sobre la digitalización y la modificación corporal—, el afrofuturismo plantea preguntas diferentes.

Como observa Galeano, desde la perspectiva afrofuturista surge la pregunta: "¿Por qué nos vamos a preocupar tanto si tenemos un brazo mecánico, sabiendo que ni siquiera tenemos representatividad política?" Esta diferencia de prioridades revela cómo las comunidades marginalizadas abordan la tecnología desde sus propias experiencias de exclusión.

Estética y empoderamiento

El afrofuturismo utiliza la estética como forma de resistencia. La antropóloga venezolana Julimar Silva analiza cómo el movimiento se apropia de símbolos y objetos tradicionalmente asociados con África, pero los actualiza y tecnifica.

Los contrastes entre la piel negra y metales como el dorado y plateado, los afros gigantes combinados con elementos cibernéticos, y la fusión de vestimentas tradicionales con tecnología futurista, constituyen formas de reclamar y celebrar identidades que históricamente fueron estigmatizadas.

Obras y referentes imprescindibles

Literatura fundamental

  • Octavia Butler:
    • Parentesco (Kindred, 1979) - Editorial Capitán Swing, 2018
    • La parábola del sembrador (1994) - Editorial Capitán Swing
    • La parábola de los talentos (1998) - Editorial Capitán Swing
    • Hija de sangre y otros relatos - Editorial Consonni
  • Nnedi Okorafor:
    • Quien teme a la muerte (2011) - Premio Mundial de Fantasía
    • Libro del Fénix - Precuela de la anterior
  • Tomi Adeyemi:
    • Hijas de sangre y hueso - Editorial RBA Molino
  • N.K. Jemisin:
    • Trilogía de la Tierra Fragmentada (ganadora de tres premios Hugo consecutivos, 2016-2018)

Música y cultura visual

El movimiento también se manifiesta en la música, desde los experimentos de Sun Ra en los años 50-60 —quien afirmaba haber sido enviado por extraterrestres para salvar al pueblo negro a través del arte—, hasta géneros contemporáneos como el electrofunk y el hip hop.

En el cine, Pantera Negra (2018) popularizó muchas de las estéticas y conceptos del afrofuturismo, mostrando una visión de África que combina tradición y tecnología avanzada sin caer en la explotación ambiental típica del modelo occidental de progreso.

Impacto y proyecciones

Reconocimiento académico y premios

El afrofuturismo ha ganado reconocimiento institucional significativo. Obras como La parábola de los talentos de Butler ganaron el premio Nebula, mientras que Hijas de sangre y hueso obtuvo el premio André Norton a la mejor primera obra para jóvenes adultos.

N.K. Jemisin hizo historia al ganar tres premios Hugo consecutivos por su trilogía, convirtiéndose en un referente indiscutible del género.

Expansión editorial en español

Editoriales como Capitán Swing, Consonni, RBA Molino y Océano han comenzado a traducir obras fundamentales del afrofuturismo al español, facilitando el acceso a estas narrativas en el mundo hispanohablante.

Este proceso de traducción es particularmente significativo considerando que obras como Parentesco tardaron casi 40 años en llegar al español, evidenciando las barreras históricas que enfrentaban estas voces.

Conclusiones: futuros posibles y necesarios

El afrofuturismo, el africanfuturismo y el afroyuyuismo representan mucho más que subgéneros literarios. Son movimientos culturales que desafían las visiones hegemónicas del futuro, planteando preguntas fundamentales sobre identidad, tecnología, progreso y convivencia.

Como concluye John Hamilton Galeano, estos movimientos nos confrontan con preguntas esenciales sobre los futuros que queremos construir y sobre cómo podemos imaginar alternativas a los modelos occidentales de desarrollo que han demostrado ser insostenibles y excluyentes.

En un momento histórico donde las crisis climáticas, tecnológicas y sociales demandan nuevas formas de pensar el futuro, estas corrientes ofrecen perspectivas valiosas que integran justicia social, sostenibilidad ambiental e innovación tecnológica desde cosmogonías no occidentales.

La pregunta que nos dejan es clara: ¿cómo queremos imaginarnos en el futuro? Y más importante aún: ¿estamos dispuestos a construir esos futuros alternativos desde el presente?