[Con ocasión de la exposición Comer en Parque Explora, compartimos un texto del artista Ernesto Restrepo Morillo sobre su trabajo con papas y los invitamos a conocer el sitio donde difunde el Proyecto Cosecha de Papas]

En la colección del Banco de la República Biblioteca Luis Ángel Arango
En 1992, año de la discutida celebración del descubrimiento de América, fui invitado a la Galería de la Oficina a una exposición sobre "el bodegón", aproveché para hacer una obra que a la vez comentara sobre el discutido aniversario.
De la manera como veía este evento, no había necesidad de echar culpas y lamentarse. Decidí hacerle un homenaje a América, resaltando que cosas de acá habían invadido al mundo tanto como las cosas que de Europa habían llegado a América.
Dándole vueltas a este asunto llegué a la papa, el tubérculo americano despreciable y feo que terminó salvando a Europa del hambre, calmando la sed de los rusos, completando la comida francesa y siendo símbolo de Irlanda, tanto que Van Gogh la hizo tema del arte, entre otras cosas.
Hoy la papa es la primera planta cosechada en el espacio, se usa para hacer plásticos, y (al fin) tiene reconocimiento como objeto de belleza, su valor estético va desde su uso como elemento decorativo, hay bonsáis a partir de la solanácea y hasta objeto de uso sexual.
El arte como mencioné antes no ha estado exento de su presencia, pero vale la pena mencionar que un gran numero de artistas han reconocido su apego a la patata, Joseph Beuys, Víctor Gripo, Denis Openhaim, entre otros (curiosamente artistas conceptuales).
Solo hace falta mirar en las cerámicas quechuas los verdaderos padres de la papa, la adoración, respeto y responsabilidad que le entregaban a este, como símbolo de vida y de realidad terrenal. Así pues, hice una serie de pilas de papa de bronce, lo más cercanas a la realidad. Al fin de cuentas eran un homenaje y en estos casos lo mejor es decir de las virtudes del homenajeado. Al final su humildad, la de la papa, era lo más valioso. Sin especulación poética, solo un retrato fiel.
Recortando esta historia, después empecé a hacer las papas de cerámica y, de hacerlas y hacerlas, cada vez eran mas realistas, hasta el punto de parecer un truco efectista. Al mismo tiempo su carga conceptual fue haciéndose mas fuerte, sus referentes a la economía y la historia fueron más evidentes. Y lo más importante, el tiempo de la obra. Cada año desde el 92 he hecho una cosecha, y la llamo "cosecha de papas".
Al final estas, como en cualquier cosecha, dejan el bulto y van al tendero y luego a la mesa más humilde o al restaurante más elegante por igual. Mis papas son regaladas, intercambiadas o vendidas, y están en las casas, en museos y en colecciones publicas y privadas. En oficinas y en restaurantes. Ricos y pobres las tienen. Son para mi una especie de moneda de valor relativo.
Sobre el artista
Ernesto Restrepo Morillo nació en Montería en 1960. Es diseñador gráfico de la Universidad Pontificia Bolivariana y se graduó de una maestría en Bellas Artes de la Universidad de Pensilvania. Conocido en el medio artístico como "El Papas", ha desarrollado durante más de tres décadas un trabajo escultórico centrado en la representación hiperrealista de papas.
Sus obras han sido exhibidas en importantes espacios como el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Museo Nacional de Colombia y el Museo de Antioquia. Ha participado en el Salón Nacional de Artistas de Colombia y en ferias internacionales como ArtBo.
La papa: de América a Europa
La papa es originaria de los Andes y fue introducida a Europa a finales del siglo XVI. Sin embargo, su aceptación fue lenta. Durante dos siglos fue considerada un alimento de segunda clase, e incluso se le atribuyeron propiedades venenosas.
Antes de la difusión masiva del tubérculo en Europa, las hambrunas eran frecuentes. Una mala cosecha bastaba para desencadenar crisis alimentarias, disturbios y violencia. La papa cambió este panorama al permitir producir más calorías por hectárea que otros cultivos, lo que abarató los alimentos y redujo los conflictos.
Entre 1845 y 1851, el hongo Phytophthora infestans devastó las plantaciones de papa en toda Europa. El impacto más severo ocurrió en Irlanda, donde provocó la muerte de un millón de personas y obligó a otros tantos a emigrar, principalmente hacia América.
La papa en el arte
Vincent van Gogh pintó "Los comedores de patatas" en 1885, durante su estancia en Nuenen, Holanda. La obra muestra a una familia de campesinos consumiendo papas bajo la luz de una lámpara tras una jornada de trabajo. Van Gogh utilizó tonos tierra oscuros para representar la dureza de la vida rural y expresó que quería mostrar cómo esas personas habían cavado la tierra con las mismas manos que ahora ponían en su plato.
Además de Van Gogh, otros artistas conceptuales han trabajado con la papa como elemento artístico, entre ellos Joseph Beuys, Víctor Grippo y Denis Oppenheim, quienes han explorado las dimensiones simbólicas, económicas y culturales del tubérculo.
El Proyecto Cosecha de Papas hoy
Desde 1992, Restrepo Morillo ha realizado una cosecha anual de papas escultóricas en diferentes materiales: bronce, cerámica, oro, tela y peluche. Cada pieza reproduce con detalle las imperfecciones, porosidades y características del tubérculo real.
La obra cuestiona las relaciones entre lo perecedero y lo permanente, lo artificial y lo natural, lo nativo y lo invasor. También reflexiona sobre el colonialismo, la globalización y los intercambios culturales y económicos entre América y Europa.
Las papas de Restrepo Morillo se encuentran en colecciones privadas y públicas, en museos y en hogares, en manos de coleccionistas y de personas comunes. En 2018, el artista creó "La Criolla", una papa elaborada en oro de 24 quilates que fue vendida a un coleccionista ruso por aproximadamente 130 millones de pesos colombianos.
El Proyecto Cosecha de Papas continúa activo, manteniendo su propuesta de reflexión sobre identidad, territorio, economía y memoria histórica desde la humildad y la potencia simbólica de un tubérculo andino.
