Cazabacterias en la cocina: guía de seguridad alimentaria
La ciencia se mete a tu cocina. ¿Cómo es seguro elegir los alimentos, cocinarlos, conservarlos, servirlos y comerlos? Tres investigadoras nos dan recomendaciones de higiene y seguridad general, necesarias para que tus preparaciones solo tengan una consecuencia posible: el disfrute.
Mariana Koppmann es una destacada bioquímica argentina y consultora experta en calidad de los alimentos. Ha sido invitada en varias ocasiones al Parque Explora y es autora del libro Cazabacterias en la cocina publicado por Siglo XXI editores y del Manual de gastronomía molecular. María Claudia Degrossi es doctora en Química, investigadora y docente. Roxana Furman es licenciada en Tecnología de Alimentos y profesional gastronómica.

Mitos y verdades sobre seguridad alimentaria
1. La comida casera es segura
Sólo si se observan buenas prácticas de manipulación.
2. Lo último que comí fue lo que me intoxicó
El período de incubación de una ETA (enfermedad por transmisión alimentaria), en la mayoría de los casos oscila entre treinta minutos y tres días, pero en algunos puede llegar a ser mayor a un mes (como en el caso de Listeria).

3. Si es orgánico o natural, es inocuo (no enferma)
Hay pocas cosas más naturales que los hongos venenosos o los microorganismos en general. La inocuidad de estos productos dependerá de las buenas prácticas desde el campo a la mesa.
4. Por seguridad alimentaria, se debe lavar el pollo antes de cocinarlo
Lavar el pollo tiene el potencial riesgo de contaminar las superficies de la cocina (ya que salpica). La contaminación microbiana que puede tener el pollo será disminuida a niveles seguros durante la cocción.

5. Si se sacan los hongos de la superficie de un alimento, será seguro para comer
Algunos hongos pueden producir toxinas que se difunden en del alimento y contaminarlo todo.
6. Es fácil darse cuenta cuándo un alimento está contaminado
La contaminación de los alimentos no siempre se huele, ni se degusta, ni se ve. Justamente por esta razón ocurren las ETA y es vital tener buenas prácticas.

7. Las especias y los condimentos inhiben el crecimiento de microorganismos en los alimentos preparados
En los vegetales puede ser cierto pero hay muchos brotes de enfermedades o productos contaminados que deben ser retirados del mercado originados por especias. Ese fue el caso del brote por Salmonella en salames que contenían pimienta negra y roja contaminadas.
8. Al comer una dieta rica en frutas y verduras no hay que preocuparse por las ETA
Durante muchos años las ETA se asociaron a alimentos de origen animal (especialmente crudos o poco cocidos) pero la epidemiología ha ido cambiando: vegetales y frutas contaminados se asocian con frecuencia a brotes de esas enfermedades.

9. Las ETA no son tan graves y se curan en un día o dos
En la mayoría de los casos es así; sin embargo, el botulismo, el síndrome urémico hemolítico, los abortos y la meningitis pueden ser de origen alimentario y causar la muerte.
10. No hace falta lavar las frutas si se van a pelar
Cuando pelamos una fruta o cualquier vegetal, sin darnos cuenta con nuestras manos vamos esparciendo la potencial contaminante al interior.

11. Si el pescado fresco es de buena calidad, no es riesgoso comerlo crudo (por ejemplo, en el sushi)
La contaminación dependerá de muchos factores, como la calidad del agua del lugar de crianza o pesca, el correcto transporte y mantenimiento y, finalmente, la observación de las buenas prácticas durante la manipulación. Probablemente el riesgo para un adulto sano no sea tan alto, pero los grupos de riesgo, como inmunosuprimidos, embarazadas, ancianos y niños, deben restringir su consumo.
12. Las tablas de picar de plástico no acumulan microorganismos, como lo hacen las de madera
Las hendiduras que tienen las tablas, tanto plásticas como de madera, por su uso repetido pueden acumular microorganismos muy difíciles de eliminar.

13. El fuego mata todo
A los alimentos pueden llegar distintos tipos de peligros, muchos de los cuales no se eliminan por cocción, como la presencia de un agente físico, la mayoría de los agentes químicos e incluso algunas toxinas y estructuras resistentes de las bacterias (esporas). Al cocinar a temperaturas internas altas adecuadas, eliminamos gran parte de los microorganismos y quedan esencialmente las esporas. Si luego de la cocción enfriamos de modo incorrecto (lentamente), esas esporas despertarán de su latencia (letargo), se transformarán en bacterias y comenzarán a multiplicarse, pudiendo tornar al producto peligroso o alterarlo.
14. La fecha de vencimiento de un producto no es rigurosa
Como a simple vista no podemos ver la contaminación, lo ideal es respetar las fechas de vencimiento. La fecha de vencimiento es establecida por la industria de modo de garantizarnos que el producto mantendrá sus características (por las que hemos pagado) y no nos causará daño. En muchos casos, sólo comenzarán transformaciones que lleven a que el producto no esté tan rico o no tenga la textura ideal. Pero en otras situaciones, podrán tener lugar cambios que permitan a los microorganismos desarrollarse y tornarlo peligroso.

15. Los huevos se guardan siempre fuera de la nevera
Es importante mantenerlos refrigerados para conservar sus características culinarias, retrasar su envejecimiento y prevenir el desarrollo de Salmonella, bacteria que no sólo podría estar en la superficie del huevo, sino también en su interior.
16. Pueden usarse bolsas de basura para almacenar alimentos
No. ¿Qué peligros podrían pasar de esa bolsa al producto? Por ejemplo, peligros químicos, sustancias que se emplearon para fabricar el material plástico o darle color, y que no tienen por qué ser aptos para uso alimentario. Al repetirse esta práctica, puede producirse una exposición frecuente a ese contaminante y originarse problemas a largo plazo.

Recomendaciones prácticas de higiene alimentaria

