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Ilustración. Sobre un fondo de tono rojizo se repiten tres siluetas negras de perfil, cada una con dos rostros enfrentados, uno mirando hacia la izquierda y el otro hacia la derecha. Los contornos de ojos, nariz y labios están delineados en blanco, destacando sobre el fondo. Las figuras parecen idénticas y se encuentran alineadas horizontalmente, creando un efecto de simetría y reflexión. - Imagen Depresión, ansiedad y sus efectos en el cerebro

Depresión, ansiedad y sus efectos en el cerebro

Depresión y ansiedad: un problema mundial por comprender

La depresión y la ansiedad afectan a millones de personas en todo el mundo, con cifras que continúan aumentando tras la pandemia. Comprender cómo estos trastornos modifican el funcionamiento cerebral es fundamental para reconocerlos, tratarlos y ayudar a quienes los padecen.

La realidad de la depresión y ansiedad en números

En 2024, el 43% de los adultos en EE.UU. informaron sentirse más ansiosos que el año anterior, un incremento respecto al 37% en 2023 y al 32% en 2022. Esta tendencia al alza no es exclusiva de Estados Unidos: en España, el 72% de los encuestados asegura haber sufrido estrés o ansiedad en el último año.

En América Latina, la situación es igualmente preocupante. En México, las mujeres son más afectadas por trastornos como la ansiedad (73.4%) y depresión (78.8%), mientras que entre el 20% y el 40% de las mujeres en países en desarrollo sufren de depresión durante el embarazo o el puerperio.

Los jóvenes son el grupo más vulnerable: el 44% de la población española de entre 18 y 34 años manifiesta estar afectada por depresión, ansiedad o estrés en niveles severos. Además, los niveles de ansiedad y depresión siguen siendo mucho más altos que los niveles previos a la pandemia según la OECD.

Diferencia entre sentirse deprimido y tener depresión

Es crucial distinguir entre la depresión como sentimiento humano normal y la depresión como enfermedad. Como explicaba el psiquiatra colombiano en su conferencia, "todos en algún momento hemos experimentado la depresión" como respuesta natural ante pérdidas o situaciones difíciles. Llorar por la muerte de un ser querido o sentirse triste ante una ruptura son reacciones esperables que no requieren tratamiento médico.

Sin embargo, cuando estos sentimientos persisten, se intensifican y comienzan a interferir significativamente con la vida diaria, estamos ante un trastorno depresivo que requiere atención profesional.

El papel del estrés crónico en la depresión

El estrés agudo es necesario para nuestra supervivencia. Cuando enfrentamos un desafío, nuestro cuerpo libera cortisol y adrenalina, aumenta la frecuencia cardíaca y nos prepara para responder. Una vez superada la situación, estos niveles se normalizan.

El problema surge con el estrés crónico: salir con prisa cada mañana, enfrentar tráfico, presiones laborales constantes, problemas económicos y responsabilidades que no cesan. Este estrés sostenido mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que tiene consecuencias devastadoras para el cerebro.

Cómo el cortisol daña el hipocampo

El cortisol elevado de forma crónica lesiona las células del hipocampo, una estructura cerebral fundamental para la memoria, las emociones y el aprendizaje. Esta estructura consume aproximadamente el 40% del metabolismo cerebral y es esencial para registrar información del entorno y vincularla con situaciones emocionales.

Cuando el hipocampo se daña:

  • Aparecen olvidos frecuentes
  • Disminuye la capacidad de concentración
  • Se altera el sueño
  • Cambia el apetito
  • Se pierde interés en actividades cotidianas

Lo más preocupante es que se genera un círculo vicioso: el hipocampo dañado no puede regular adecuadamente el hipotálamo, lo que provoca más liberación de cortisol, empeorando aún más el daño neuronal.

La neurobiología de la depresión

La neurogénesis es un proceso que involucra diferentes eventos celulares tales como: la división de las células madre, la proliferación de los neuroblastos, la migración y la sobrevivencia celular, así como la maduración dendrítica, la elongación axonal y la integración de las neuronas nuevas a los circuitos neuronales existentes.

El papel de la serotonina

La serotonina es una molécula fundamental presente en toda la naturaleza. En el cerebro humano, esta sustancia:

  • Estimula el crecimiento de neuronas (neurogénesis)
  • Facilita las conexiones entre neuronas
  • Fortalece el funcionamiento cerebral
  • Se produce permanentemente, excepto durante el sueño

La depresión se asocia con una menor síntesis o liberación de serotonina, lo que puede deberse a polimorfismos genéticos específicos. Esta deficiencia contribuye a los síntomas característicos del trastorno depresivo.

Cambios estructurales en el cerebro deprimido

Cuando padecemos depresión el cerebro se inflama, y eso provoca una pérdida de conexiones interneuronales y que se reduzca la neurogénesis. El volumen de distintas áreas cerebrales merma, especialmente el hipocampo, pero también puede darse en la corteza prefrontal y en la amígdala cerebral.

Los estudios de neuroimagen confirman estos hallazgos: las personas con depresión muestran un hipocampo significativamente más pequeño comparado con personas sin el trastorno. Por suerte se sabe que es un fenómeno reversible, y tanto los antidepresivos como la intervención psicológica pueden hacer que recuperen su tamaño inicial.

Síntomas del trastorno depresivo mayor

Para diagnosticar un trastorno depresivo mayor, deben presentarse al menos 5 de estos síntomas durante un período mínimo de dos semanas:

  1. Estado de ánimo triste o sensación de vacío durante la mayor parte del día (en niños y adolescentes puede manifestarse como irritabilidad)
  2. Pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba
  3. Cambios significativos de peso o apetito (pérdida o aumento)
  4. Alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia)
  5. Agitación o enlentecimiento psicomotor
  6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días
  7. Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva
  8. Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  9. Pensamientos recurrentes sobre la muerte o ideación suicida

Es importante destacar que estos síntomas deben provocar un malestar significativo o deterioro en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes de la vida.

Cómo funcionan los antidepresivos

Contrario a muchos mitos, los antidepresivos no son drogas que crean adicción ni sustancias que intoxican el cerebro. Su mecanismo de acción es preciso y está bien documentado:

Inhibidores de la recaptura de serotonina

Los antidepresivos más utilizados actúan bloqueando la recaptura de serotonina, lo que aumenta su disponibilidad en el espacio entre las neuronas. El tratamiento crónico con este tipo de fármacos revierte las alteraciones en la neurogénesis hipocámpica y en la plasticidad neuronal causadas por el estrés.

Tiempo de respuesta

Los efectos terapéuticos de los antidepresivos no son inmediatos. Generalmente toman entre 3 a 6 semanas para mostrar mejorías significativas. Normalmente les toma entre 3 y 6 meses a las neuronas para madurar, lo cual es aproximadamente el mismo tiempo que le toma a los SSRIs en hacer efecto.

Este tiempo es necesario porque:

  • Las neuronas necesitan tiempo para formarse y madurar
  • Se requieren cambios en la expresión genética
  • Deben establecerse nuevas conexiones neuronales
  • El hipocampo necesita recuperar su tamaño y función

Duración del tratamiento

Los estudios actuales sugieren que el tratamiento antidepresivo debe mantenerse por al menos un año, preferiblemente dos años, para reducir significativamente el riesgo de recaída. Entre más tiempo se mantenga el efecto neuroregenerador, mayor probabilidad hay de una recuperación sostenida.

Factores que influyen en la neurogénesis

Los estrógenos regulan el desarrollo, la maduración y la sobrevivencia de las nuevas neuronas en el cerebro adulto. Además, existen varios factores que pueden promover o inhibir la formación de nuevas neuronas:

Factores que aumentan la neurogénesis:

  • Ejercicio físico regular
  • Vida sexual saludable
  • Actividad intelectual activa
  • Aprendizaje continuo
  • Relaciones sociales positivas
  • Sueño adecuado
  • Meditación y técnicas de relajación

Factores que disminuyen la neurogénesis:

  • Consumo de alcohol
  • Uso de cocaína y otras drogas
  • Estrés crónico
  • Aislamiento social
  • Falta de sueño
  • Sedentarismo

Depresión y salud física

La depresión no es solo un trastorno mental; tiene profundas implicaciones para la salud física. Las personas con depresión presentan:

  • Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares: se equipara al riesgo de tener hipertensión o diabetes no controladas
  • Sistema inmune comprometido: mayor susceptibilidad a infecciones y cáncer
  • Inflamación crónica: las emociones negativas producen la liberación de moléculas proinflamatorias, como las citoquinas IL-6 e IL-1, o el cortisol, que son capaces de dañar al cerebro
  • Dolor crónico: mayor sensibilidad al dolor físico
  • Problemas gastrointestinales: gastritis, síndrome de intestino irritable

Cómo ayudar a una persona con depresión

Si alguien cercano está atravesando un episodio depresivo, estas son las mejores formas de brindar apoyo:

Lo que SÍ debes hacer:

  • Expresa claramente tu deseo de ayudar: "Estoy aquí para ti"
  • Escucha sin juzgar: permite que la persona exprese sus sentimientos
  • Valida sus emociones: reconoce que su sufrimiento es real
  • Ofrece compañía: propón actividades simples como caminar juntos
  • Ayuda con tareas cotidianas: preparar comida, hacer compras
  • Fomenta la búsqueda de ayuda profesional
  • Sé paciente: la recuperación lleva tiempo

Lo que NO debes hacer:

  • No minimices sus sentimientos: evita frases como "no es para tanto"
  • No digas "pon de tu parte": la persona no puede simplemente decidir estar bien
  • No compares: "otros tienen problemas peores"
  • No presiones: respeta si no quiere hacer ciertas actividades
  • No ignores comentarios sobre muerte o suicidio

Prevención del suicidio: señales de alarma

En Argentina, en 2023 se registraron 3.488 muertes por suicidio, lo que representa un promedio de 9 personas por día aproximadamente. A nivel mundial, cada año mueren por suicidio más de 720.000 personas, lo que representa el 1.1% de las muertes mundiales.

Señales verbales de alerta:

  • "No valgo nada"
  • "Mi vida no tiene sentido"
  • "Sería mejor si no estuviera"
  • "No tengo salida"
  • "Soy una carga para los demás"

Señales conductuales:

  • Aislamiento social progresivo
  • Regalar posesiones valiosas
  • Despedidas inusuales
  • Cambios drásticos de humor
  • Aumento en consumo de alcohol o drogas
  • Búsqueda de métodos letales
  • Poner asuntos en orden (testamento, seguros)

Qué hacer ante el riesgo de suicidio:

Hablar abiertamente, con empatía y sin juicio, reduce el peligro. Para una persona en crisis, puede ser la única oportunidad de recibir apoyo. Es fundamental:

  1. No dejar sola a la persona
  2. Remover objetos peligrosos del entorno
  3. Buscar ayuda profesional inmediata
  4. Acompañar a servicios de emergencia
  5. Mantener una actitud de escucha y apoyo

El suicidio es prevenible

Es crucial desmontar los mitos sobre el suicidio. El suicidio no es un acto de egoísmo, sino la manifestación de un dolor psíquico insoportable. La mayoría de las personas que intentan suicidarse han dado señales previas, y con la intervención adecuada, muchas muertes pueden prevenirse.

Un aspecto importante mencionado en la conferencia es el efecto contagio: cuando una persona se suicida, especialmente si es joven, no se debe exaltar públicamente ni romantizar el acto. Los velorios deben ser privados y los medios de comunicación deben evitar dar detalles específicos del método utilizado.

Líneas de ayuda disponibles:

Si tú o alguien que conoces está en crisis, busca ayuda inmediatamente:

  • Líneas nacionales de prevención del suicidio (consulta el número específico de tu país)
  • Servicios de emergencia (911, 112)
  • Guardias de salud mental en hospitales
  • Profesionales de salud mental

Factores de riesgo y protección

Factores de riesgo para depresión y suicidio:

  • Personales: trastornos mentales previos, intentos anteriores, baja autoestima
  • Familiares: los familiares de primer grado de pacientes con depresión muestran un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar este trastorno
  • Sociales: aislamiento, discriminación, violencia, problemas económicos
  • Situacionales: pérdidas recientes, estrés laboral, enfermedades crónicas

Factores protectores:

  • Redes de apoyo sólidas
  • Habilidades de afrontamiento saludables
  • Acceso a tratamiento de salud mental
  • Conexiones familiares y comunitarias
  • Actividades significativas y propósito de vida
  • Creencias y prácticas espirituales

El camino hacia la recuperación

La depresión y la ansiedad son trastornos tratables. Con el apoyo adecuado, tratamiento profesional y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas experimentan mejoras significativas. La recuperación no es lineal; habrá días mejores y peores, pero cada paso cuenta.

Como compartió una paciente recuperada en la conferencia: "La clave es aceptar tu limitación, aceptar que tienes [una condición] y seguir clínicamente con la ayuda de tu médico". No se trata de debilidad o falta de carácter, sino de una condición médica que, al igual que la diabetes o la hipertensión, requiere tratamiento y seguimiento.

Invitado: César Arango Dávila, médico psiquiatra, doctor en neurociencias


Invitado: César Arango Dávila, médico psiquiatra, doctor en neurociencias