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Aprende > Edith Jiménez y Blanca Ochoa

Foto horizontal. En el centro de la imagen dos mujeres sentadas de frente, de medio lado una al lado de la otra. Están disfrazadas con ropa oriental, como geishas.  - Imagen Edith Jiménez y Blanca Ochoa

Edith Jiménez y Blanca Ochoa

Esta es la historia de una amistad que empezó con una huelga de 42 días y que soñó con una vida más allá de las clases de modistería que, para la época, eran el único destino posible en los colegios de señoritas. En el Día de la mujer y la niña en la ciencia, un homenaje a la amistad de Blanca Ochoa y Edith Jiménez, primeras antropólogas del país.

En la década de 1930 se conocieron en el Colegio Central de Señoritas y fue en 1936 cuando llegó al internado una profesora llamada Enriqueta Séculi.

Aquí nunca se ha jugado nada, solo paseamos”, le dijeron las niñas. Séculi despejó los corredores, creó una cancha de baloncesto, cambió el uniforme. “A nosotros se nos abrieron los ojos”, contó Blanca en una entrevista. Y no tardó Séculi en ser destituida por sus reformas.

Unas 350 alumnas montaron huelga pidiendo su regreso y sobrevivieron a punta de agua y pan, hasta que Margarita Peláez, Nury Uribe, Edith Jiménez y Blanca Ochoa se obstinaron en que irían hasta el despacho del presidente. No pudo Alfonso López Pumarejo prometer el reintegro, pero algo había cambiado en ellas.

De vuelta a Medellín, Edith y Blanca fueron las primeras mujeres graduadas del Liceo Antioqueño. Estudiaron en el Instituto Etnológico Nacional y trabajaron en el Museo Nacional. Fueron señaladas por sus ideas y despedidas de sus cargos. Blanca sería profesora de la Universidad Nacional, mientras su esposo Gerardo Molina empezaba su camino intelectual. Con su esposo Santiago Muñoz, Edith fundó la Librería Mito. Luego empezaría sus estudios del traje tradicional en Colombia.

Por continuar sus estudios fueron excomulgadas. Recuerda la socióloga y politóloga María Teresa Uribe de Hincapié: “Y así, contra las mujeres que pretendieron educarse se desató una especie de guerra santa, que empezaba en sus familias y terminaba con la oposición de las autoridades, pasando por la crítica de sus pares femeninas y de sus compañeros varones”.

Hay amistades que comparten de la vida hasta la muerte. La de Blanca y Edith, con meses de diferencia, fue la de dos disidentes que trocaron la limitación en posibilidad para dar, en malokas y academias, los pasos inaugurales de la Antropología en Colombia.