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El herbario de Emily Dickinson

"En mi flor me he escondido".

“Florecer es un logro. Damos, en ojeada distraída, con una flor y apenas sospechamos las circunstancias mínimas que colaboran al radiante asunto”, escribió la poeta Emily Dickinson (1830), tan leída y traducida en el mundo como su obra profusa: escribió 1775 poemas que recuerdan que la naturaleza —su diversidad y deslumbramiento— puede acoger y aclarar las inquietudes del corazón. A los catorce años terminó un herbario de 66 páginas y a los veintinueve ya había compuesto 100 poemas. Amó tanto la botánica que entendió la belleza como la naturaleza revelada.

A los nueve años estudiaba griego, latín y biología. En su herbario acudió al sistema de clasificación de Linneo para nombrar 424 especies en latín. Creció bajo los olmos de Amherst, a orillas del río Connecticut. Desde allí dedicó poemas a los bulbos de los lirios, a las aves que baten las alas como remos que parten un mar de plata, a gorriones migrantes que regresaban con nuevas melodías: “Algunos guardan el domingo yendo a las iglesias. Yo lo guardo en casa, con un gorrión como corista y un huerto como cúpula”.

“Su mejor amiga fue la naturaleza y en sus poemas mantuvo intactos la duda y el pasmo que esta le provocaba”, dijo Nicole D’ Amonville, una de sus traductoras.

Escribía en pedacitos de sobres cosidos a cuadernos, revelados después por su hermana Lavinia. En fragmentos de papel clasificó un mundo: describió rosas menudas, abejas alborotadas y mariposas peregrinas, habló de la ruta ámbar de la mañana, de dedos que hilan estalactitas. Una de sus mejores traducciones al español la hizo el poeta colombiano José Manuel Arango.

Tuvo una vida de ermitaña desde un cuarto rodeado de verde. No dejó de ir al jardín. Mantuvo contacto con pocas personas —entre ellas Susan H. Gilbert, su cuñada y amante— en cartas que contenían pétalos prensados.

Vemos en su escritura el gesto profundo de quien se recoge a cultivar su pequeña parcela. En su aislamiento, en su retiro en el jardín, hay algo hondo y que casi tiembla, algo grave y bello: “Naturaleza es lo que vemos. La montaña, el poniente, la ardilla, el eclipse y el abejorro. Es el cielo, es lo que oímos y sabemos. No tenemos arte para decirlo”.

Foto. En la parte derecha de la imagen la poeta Emily Dickinson de frente y de medio cuerpo. Tiene el cabello recogido atrás, cejas delgadas y ojos grandes que parecieran mirar a quien observa la imagen. Tiene labios grandes y la expresión de su rostro es seria. Está sentada, tiene un vestido de manga larga y en su mano derecha sostiene una flor. A su alrededor hay diferentes tipos de flores. A la izquierda de la imagen texto que dice: “En mi flor me he escondido. El herbario de Emily Dickinson”.


Foto. A la derecha de la imagen dos plantas secas: un par de hojas y una flor amarilla con centro marrón, ambas están sujetas por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. A la izquierda de la imagen texto que dice: “A los 14 años, Emily Dickinson empezó a recolectar, clasificar y prensar flores en Massachusetts”.

Foto. A la izquierda de la imagen 7 plantas secas diferentes algunas solo con hojas y otras con flores, cada una está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Arriba a la derecha texto que dice: “En seis años tuvo una colección botánica con 424 especies de flores clasificadas, entre ellas el jazmín y el romero”.

Foto. En la parte superior de la imagen 4 plantas secas diferentes, cada una con flores de diferentes colores y tamaños. Cada planta está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Abajo a la izquierda texto que dice: “Su herbario de 66 páginas, de poesía y naturalismo, es conservado con celo en la biblioteca de la Universidad de Harvard”.

Foto. A la izquierda de la imagen 8 plantas secas diferentes algunas solo con hojas y otras con flores, cada una está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Arriba a la izquierda texto que dice: “«Florecer es un logro. Damos, en ojeada distraída, con una flor y apenas sospechamos las circunstancias mínimas que colaboran al radiante asunto. Tan intrincadamente elaborada para ser ofrecida después al mediodía»”.

Foto. A la izquierda de la imagen 2 flores secas: una tiene tonos amarillos y cafés y se despliega formando lo que pareciera ser un abanico. La otra tiene dos hojas verdes y ovaladas y en medio de ambas hojas hay unas flores pequeñas. Cada planta está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. A la derecha de la imagen texto que dice: “«¡Cuántas flores mueren en el bosque o se marchitan en la colina sin el privilegio de saber que son hermosas! ¡Cuántas entregan su anónima semilla a una brisa cualquiera, ignorantes del cargamento escarlata que a otros ojos lleva!»”.

Foto. A la izquierda de la imagen tres plantas secas, dos de ellas con flores y una solo con hojas. Las flores están sujetas cada una por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Arriba a la derecha texto que dice: “El herbario, que terminó en 1845, tuvo la guía de la maestra Mary Lyon, directora de la escuela Mount Holyoke, en la que la escritora se formó durante su infancia”.

Foto. En la parte superior y a la izquierda 4 plantas secas diferentes, una es particularmente más grande que las otras, 3 de ellas son ramas con hojas y algunas flores, la otra es una flor de cuatro pétalos que abajo son anchos y arriba terminan en punta. Todas las plantas menos la más grande están sujetas cada una por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Abajo a la derecha texto que dice: “«Es todo lo que hoy tengo para traer. Esto y mi corazón. Esto y mi corazón, todos los campos y las vastas praderas. Lleva la cuenta: si se me olvidara, alguien podría hacer la suma. Esto y mi corazón y las abejas que habitan en el trébol»”.

Foto. En la parte superior y a la derecha 7 plantas secas diferentes, cada una es de diferente tamaño y tienen hojas, tallos y flores. Cada planta está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Abajo a la izquierda texto que dice: “Los poemas de Dickinson vuelven al corazón de esta bitácora: tréboles, praderas, abejas, semillas que se entregan a la brisa, flores que abren en la montaña”.

Foto. En la parte inferior de la imagen 6 plantas secas diferentes, cada una es de diferente tamaño y tienen hojas, tallos y flores. Cada planta está sujeta por una cinta delgada color blanco con un escrito en letra cursiva. Arriba a la izquierda texto que dice: “«La tierra tiene muchas llaves. Donde no está la melodía está la desconocida península. La belleza es la realidad de la naturaleza»”.