El turismo de avistamiento de ballenas ha crecido de manera significativa en las últimas décadas como una forma de ecoturismo que combina recreación y conservación.
No obstante, este crecimiento plantea desafíos para el bienestar de las ballenas, especialmente de las jorobadas (Megaptera novaeangliae), y la sostenibilidad de las comunidades costeras que dependen de esta actividad.
En este artículo te presentamos los efectos del mal turismo sobre las ballenas y algunas recomendaciones basadas en investigaciones científicas para un avistamiento responsable.
Recomendaciones para un avistamiento responsable
Distintos estudios y organizaciones han elaborado lineamientos fundamentales para minimizar el impacto del turismo sobre los cetáceos. Las recomendaciones más comunes se agrupan en tres categorías:
Para motoristas de lanchas
- Máximo tres embarcaciones simultáneamente durante un avistamiento.
- Límite de tiempo por grupo: 30 minutos si es una lancha, 15 minutos si hay varias.
- Distancia mínima: 100 metros para ballenas y 50 metros para delfines.
- Velocidad máxima permitida: 9 km/h.
Para turistas
- Mantener un tono de voz moderado.
- No alimentar a los animales ni lanzar objetos al mar.
- Respetar las distancias y tiempos de observación.
- Evitar el ingreso al agua con intención de acercarse a los cetáceos.
Para operadores turísticos
- No sobrepasar la capacidad de carga de las embarcaciones.
- Evitar mantenimientos mayores en zonas de avistamiento.
- Operar una sola embarcación por operador dentro del área.
Afectaciones del turismo sobre las ballenas jorobadas
Los efectos del turismo de avistamiento sobre las ballenas pueden clasificarse en impactos a corto y largo plazo, muchos de los cuales comprometen la salud, el comportamiento y las funciones vitales de estos animales.
Cambios comportamentales a corto plazo
Diversos estudios han demostrado que la presencia de embarcaciones altera las frecuencias de respiración, aumenta la velocidad de desplazamiento y genera cambios abruptos en la dirección del nado. Además, se ha documentado un incremento en conductas como coletazos y aletazos, interpretadas como reacciones de incomodidad o estrés.
Alteraciones fisiológicas y de comunicación
El ruido producido por los motores de los botes enmascara las vocalizaciones de las ballenas, esenciales para la comunicación durante la reproducción y la lactancia. Esto puede conducir a un aumento en el volumen de las vocalizaciones, con mayor gasto energético, o a cambios en los ciclos de canto, como se ha documentado en el Golfo de Tribugá.
Impactos sobre madres con crías
Las ballenas madre con cría son particularmente vulnerables. En presencia de botes, se ha reportado una reducción del tiempo de descanso en un 64% y un incremento en la frecuencia respiratoria, lo cual puede alterar la lactancia y afectar el crecimiento de las crías.
Cambios en el uso del hábitat
La actividad turística puede inducir cambios en la distribución espacial de las ballenas. Se ha documentado el abandono de áreas costeras por parte de grupos de madres con cría debido a la presión turística en varias regiones.
El caso colombiano: estudios en el Pacífico norte
Evidencia acústica y de comportamiento
Estudios en Nuquí revelan que las zonas de mayor actividad vocal de ballenas coinciden con áreas de alta actividad turística, lo cual puede interferir con la comunicación durante la época reproductiva. Además, se ha confirmado el aumento de comportamientos activos en superficie con mayor número de embarcaciones.
Cambios durante la pandemia
Durante la cuarentena por COVID-19, se observó una mayor abundancia de ballenas, una distribución más cercana a la costa y una estadía posiblemente más prolongada en la región de Bahía Solano, lo que evidencia el impacto de la ausencia temporal del turismo.
Hacia una gestión sostenible
Ante estos hallazgos, resulta imperativo implementar una gestión participativa, regulada y adaptativa del turismo de avistamiento. Algunos enfoques clave incluyen:
- Reglamentación estricta del número de embarcaciones y tiempos de observación.
- Capacitación constante a operadores y turistas.
- Monitoreo acústico pasivo y fotogrametría con drones para evaluar salud poblacional.
- Integración de comunidades locales en la toma de decisiones.
La evidencia científica apunta a que el cumplimiento de normas y buenas prácticas reduce significativamente los efectos negativos sobre las ballenas, permitiendo un equilibrio entre conservación y desarrollo económico local.
Referencias
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