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La inteligencia de las aves

Conoce las fascinantes capacidades de urracas, carriquís y otros pájaros.

¿Cómo alcanzar ese saltamontes metido bajo la corteza, o esa fruta que cuelga alta? El carriquí, un ave pequeña de cabecita azul, parece no inquietarse con estas dudas. Toma una rama y la convierte en un pelador de cortezas para esculcar el tronco de los árboles, atrapar insectos o acercar nueces. Estas hábiles fabricadoras de herramientas no son las únicas con semejantes capacidades.

Como el carriquí, las urracas también son fabricantes: unen dos palos en uno hasta obtener filo para cortar la comida en porciones y repartirla entre sus crías. También pueden reconocerse frente a los espejos. Son buenas actrices: imitan voces humanas o los cantos de otras aves para confundir depredadores y tienen unas garras tan astutas como las de las guacamayas, que pueden usar cuerdas para pescar objetos.

Los cuervos, que nos maravillan con su graznido áspero, son avezados en conteos complejos y tienen nociones de cálculo. Recolectan semillas y pueden recordar dónde han enterrado comida hasta nueve meses después. Roban el botín de semillas y frutos de otras aves luego de vigilar minuciosamente en qué lugar la han ocultado. Saben de planificación de necesidades futuras y pueden predecir en qué temporada del año los alimentos serán más escasos.

Las cacatúas marcan el ritmo como las mejores percusionistas. En una demostración de dominio o para el cortejo, transforman ramitas en baquetas para golpear el tronco de los árboles como si tocaran la batería. Estos toques siguen patrones de secuencia y melodía.

Muchas aves también pueden detectar cambios en los huevos que tienen resguardados en su nido. Otras, como los cucos parásitos, se deshacen de los huevos de otras aves para dejar los suyos y aprovecharse de las tareas ajenas de cría. A varias especies de aves como los loros las hemos escuchado aprender palabras debido a un circuito cerebral que es distinto al de los mamíferos, pero tan sofisticado como el de primates.

Acércate a las maravillas de “El vuelo de las aves”, una colección de experiencias en nuestro museo de ciencias.