Saltar al contenido principal
Icono compartir

Aprende > Nuestros parientes

 - Imagen Nuestros parientes

Nuestros parientes

Tu familia es más grande de lo que imaginas y existe hace miles de millones de años.

Tu familia es más grande de lo que imaginas y existe hace miles de millones de años.

Capítulo 1: fuimos bacterias.

¿Cuándo empezó nuestra historia? ¿Cómo fue esa congestión de competencias y luchas por SOBREVIVIR a la que llamamos pasado?

Hoy, perplejos y forrados de preguntas sobre lo que somos y deberíamos ser, damos una curva larga hacia el origen. Este es el primer capítulo.

Desde un pasado prebiótico empecemos a caminar para descubrir que en algún momento fuimos BACTERIAS, al inicio de la vida en la Tierra, hace unos 3800 a 4000 millones de años.

Surgimos en CHARQUITOS VOLCÁNICOS o en fumarolas del fondo del agua o, tal vez, en los océanos de Marte y Venus. Por eventos cataclísmicos podríamos haber sido arrojados hasta la Tierra.

2500 millones de años después, fuimos organismos ACUÁTICOS de una sola célula, aprendimos a nadar con dos colas en forma de látigo y a llevar toda nuestra identificación, ADN, dentro de una bolsita que llamamos núcleo.

Hace 1560 millones, aprendimos a fusionarnos, a vivir unos dentro de otros. Nuestro cuerpo empezó a crecer y FUIMOS MICROORGANISMOS de muchas células, del tamaño de un PUNTITO hecho con un lápiz.

1000 millones de años más tarde, ya éramos animales, vivíamos en las capas de arena bien oxigenada en el fondo del OCÉANO y teníamos cuerpos con dos mitades idénticas, como los Saccorhytus coronarius, BOLITAS milimétricas con una enorme boca para alimentarse, o los Ikaria wariootia que parecían diminutos gusanos.


Capítulo 2: fuimos peces, anfibios y reptiles.

Recordamos nuestro humilde origen acuático en una sopa primitiva hace 4 mil millones de años. Una historia familiar que subraya la DIVERSIDAD como signo rotundo de la vida.

Nuestros primeros ancestros fueron BACTERIAS. Sus descendientes no han dejado de diversificarse. Algunos siguen siendo bacterias, como esas a las que debes agradecer cada molécula de vitamina B12 en tu cuerpo. Otros se TRANSFORMARON.

Hace 480 millones de años, este gran árbol familiar ya incluía PECES de aguas costeras poco profundas. Respiraban bajo el agua a través de BRANQUIAS y nacían de huevos sin cáscara. Tenían columna vertebral, sistema nervioso central, cráneo, mandíbula, oído medio y otras estructuras que recibiríamos como herencia.

Estos peces fueron los ancestros de quienes, hace 385 millones de años, pisaron por primera vez tierra firme. Nuestros PARIENTES ANFIBIOS, con pulmones primitivos para respirar oxígeno del aire. De aletas que empezaban a parecer bracitos, como las del Tiktaalik. O como Panderichthys, que tenía un curioso tubito para absorber agua que evolucionaría más tarde en uno de los huesecillos de nuestro oído interno.

Algunos descendientes de este grupo se transformaron en REPTILES parecidos a MAMÍFEROS, hace 320 millones de años.

Los integrantes de esta rama familiar, de la que derivaríamos más tarde los humanos, NO TENÍAN ESCAMAS, como Archaeothyris y Clepsydrops, pero se parecían mucho a los lagartos que fueron tátaratatara… abuelos de nuestros primos: las serpientes, los cocodrilos, las tortugas, las lagartijas, los dinosaurios y las aves.

A diferencia de ellos, nuestros ancestros más cercanos regulaban su TEMPERATURA CORPORAL con mecanismos internos. Además, fueron los primeros animales de cuatro patas en desarrollar varios tipos de dientes, como incisivos, caninos y molares.

Pero esta historia no es la de una mejoría continua que sitúa a los humanos en una cúspide. Es solo un fragmento de un gran árbol familiar en el que a todos nos une la DIVERSIDAD como capacidad fundamental para superar las ADVERSIDADES de un planeta cambiante.


Capítulo 3: fuimos mamíferos primitivos.

El ADN es un museo vivo. Genes ancestrales compartidos entre todas las formas de vida nos recuerdan que SOMOS PARIENTES y tenemos un origen común.

Después de diversificarse en bacterias, algas, peces y anfibios, una rama de nuestra familia, de parientes parecidos a reptiles sin escamas, empezó transformarse en MAMÍFEROS hace 210 millones de años.

Aparecieron los primeros CINODONTES, organismos de cuatro patas con varios tipos de dientes y un cráneo abultado en la parte de atrás, como el nuestro. Desarrollamos pelaje, glándulas mamarias y la capacidad de mantener una temperatura corporal independiente de la ambiental.

Teníamos muy buena vista y oídos aguzados. Por eso podíamos salir de noche o escondernos en cuevas durante el día para protegernos de depredadores como los DINOSAURIOS.

Después de que estos grandes lagartos se extinguieron, hace 62 millones de años, ya éramos PRIMATES menudos como ardillas. Al igual que los del género Purgatorius, que vivieron en aquella época, teníamos articulaciones flexibles para trepar y correr sobre las ramas de los árboles. Nos alimentábamos de insectos, flores y semillas.

Después, hace 6 millones de años, nuestra familia ya incluía grandes SIMIOS. Caminábamos erguidos en dos patas, con la cabeza apuntando al cielo. Ya no podíamos sujetar cosas con los pies, pero en las manos contábamos con un PULGAR bien desarrollado para hacerlo.

En esa época nuestro grupo familiar ya se había separado evolutivamente de los CHIMPANCÉS, con quienes aún compartimos un 98% de nuestros genes.

Y no hemos sido los únicos humanos. Otras especies también lo fueron, como los HOMO HABILIS, hace 2.5 millones de años. Los Homo sapiens solo aparecimos hace 200 mil años.

Si los 4.6 mil millones de años de nuestro planeta pudieran resumirse en un día, los humanos solo apareceríamos cerca de 2 MINUTOS antes de la medianoche.

Esta historia NO es la de una mejoría tras otras que nos hace especiales o superiores. Es un árbol y nosotros somos una ramita.

No hay seres "más" o " menos" evolucionados. Solo parientes que DEPENDEMOS unos de otros y compartimos la DIVERSIDAD como capacidad para superar las adversidades de un planeta cambiante.