¿Qué pasaría si un día todo lo que conocemos como “tecnología” dejara de funcionar y tuviéramos que valernos de otras herramientas para realizar nuestras actividades diarias?
La tecnología ha estado presente en nuestra historia, desde las herramientas de piedra, el fuego, la rueda, la imprenta, hasta la inteligencia artificial. La tecnología como concepto se relaciona con el deseo de transformar lo establecido para optimizar los recursos y mejorar la calidad de vida. Desde una perspectiva económica, es un factor de producción que ayuda a los seres humanos a satisfacer sus necesidades y resolver problemas.
En Exploratorio, taller público de experimentación del Parque Explora, nos preguntamos sobre las formas conocidas de ser y hacer, y queremos detener la mirada en Tecnologías ¿otras?, esas que no pertenecen a las grandes industrias o a los sistemas económicos hegemónicos, que no se producen en masa, que se piensan la relación con la naturaleza. Esas que se consideran obsoletas, viejas, antiguas.
Ante el afán en el que vive nuestra sociedad, proponemos un momento de abstracción de la cotidianidad para explorar formas alternativas de hacer; para reconocer los oficios que no saben de obsolescencia programada; para indagar sobre prácticas que se construyen con procesos simples y colectivos.
De esta manera, la alternativa como eje fundamental nos lleva a reflexionar sobre el lado B, C o D de las cosas. Entendemos que no hay una única manera de crear, ni de pensar, y que no hay saberes superiores a otros.
La invitación entonces es a pensarnos desde la periferia del hacer, a volver a lo básico, a lo lento, a la tierra, a las manos, al reuso, a lo análogo y al cacharreo.

