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Ilustración. Una figura circular, de sus laterales salen diversas formas alargadas color azul que se extienden por toda la imagen. - Imagen Una conversación con Diana Arango

Una conversación con Diana Arango

El cielo esta noche


Por Diana Arango

Profesional del Planetario


Es 24 de agosto de 2018. Diana Arango, ingeniera y divulgadora de Astronomía, preparó durante un mes su debut como narradora del programa de navegaciones en el domo El cielo esta noche. Ser cronista de viajes en el Planetario exige hacer vuelos con la imagen y con la palabra. ¿Cómo contar la conjunción de la Luna con Saturno o la elongación máxima de Mercurio? ¿Qué se les puede decir de la pérdida de investidura de Plutón como planeta a los que aprendieron de memoria, y con rimas, que el Sistema Solar tenía nueve planetas? ¿Qué datos escoger de Parker Solar Probe, una misión para “tocar” el Sol? ¿Cómo tejer este tema con la mitología cretense y con Dédalo, que hizo unas alas de cera para escapar con su hijo del laberinto donde estaba el Minotauro?

La construcción de un viaje en el domo planetario es también un atractivo laboratorio de voces. Las reuniones de trabajo con sus compañeros le permitieron a Diana poner en común, debatir, cotejar y recibir apoyos certeros para su aventura. Uno de ellos fue del planetarista, con el que ensayó los mejores sobrevuelos para la expedición del viernes.

Llegó la hora del viaje. La sala del domo se colmó de turistas del universo. A manera de despegue sentimental, Diana comentó su sueño infantil de ser astronauta y sus fantasías recurrentes con las estrellas. Hundido en su silla gigante estaba Santiago, un niño de 6 años que, para sorpresa de todos, contó resuelto su decisión de ir a Marte. “¿Y… ya sabes nadar? —le comentó Diana—. Recuerda que las pruebas para ser astronauta se hacen en piscinas grandes y profundas. ¿Y te gustan las matemáticas? Los astronautas deben volar entre los números...”.

La conversación se prolongó y, dado el entusiasmo disparado de Santiago, Diana lo invitó a su oficina para regalarle la plantilla del Apolo 11, que llevó humanos a la Luna el 20 de julio de 1969. Construir esta histórica nave es una de las actividades experimentales más exitosas del Planetario. Santiago lo guardó en su carpeta con cautela de coleccionista. La jornada siguió en las terrazas del Planetario con la observación por telescopios. La Luna, casi llena, coronaba las montañas e iluminaba el camino de Marte, Saturno, Júpiter y Venus. Antares, corazón de la constelación de Escorpión, brillaba más que de costumbre en ese cielo que muchos escrutaban con los ojos nuevos de la primera vez.

Santiago pasaba de un telescopio a otro entre las filas, con la complicidad de los visitantes que le cedían el puesto a su entusiasmo de investigador. Los mediadores tomaban la temperatura de esta maravillosa fiebre, una afición que incluso lo lleva a "hacer siempre sus tareas de tema libre en asuntos de Astronomía”, según comentó la mamá. A las 9:45 terminó la expedición para Santiago. Diana subió las escaleras de la estación del Metro como ascendiendo al otro cielo de la noche, en el que había tantas preguntas como estrellas. La principal era: ¿Cómo ser un buen divulgador? De entre todos los atributos, queda claro que no basta el conocimiento; hay que tener la alegría del viajero, la pericia del narrador y la cordialidad natural de un feliz anfitrión del universo.