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Ilustración. Un pez grande con la boca abierta y varios peces pequeños nadando dentro de su boca. El pez tiene tonalidades verdes y cafés. 




 - Imagen Una cuna en la boca

Una cuna en la boca

En las familias de arawanas, los peces machos cuidan con diligencia a sus crías. Viajan con ellas protegidas en su boca hasta por tres meses. Pasa un fin de semana en el Amazonas. ¡Ven con tu familia a conocer a las nuestras!

Ilustración. Un pez grande con la boca abierta y varios peces pequeños nadando dentro de su boca. El pez tiene tonalidades verdes y cafés.

La familia de las arawanas es muy antigua. Están en la tierra desde la era de los dinosaurios, lo que les ha valido ser conocidos como fósiles vivientes. En 1829, el científico Vandello las nombró Osteoglossum bicirrhosum, una descripción en latín que expone dos de sus principales características: tiene una lengua de hueso y un par de bigotes gruesos.

Los bigotes se llaman barbillones y les sirven como sentido del olfato, ayudándoles a localizar su alimento. Les gusta comer cangrejos, camarones, arañas y caracoles que trituran contra su dura lengua, aunque su alimento preferido son los insectos, y pueden saltar más dos metros fuera del agua para comerlos.

Las arawanas viven en la cuenca amazónica que comparten Brasil, Perú y Colombia. En nuestro país las encontramos en los ríos Caquetá, Amazonas y Putumayo. Prefieren las aguas barrosas que nacen en los Andes y arrastran una gran cantidad de sedimento, y las aguas negras que nacen en la llanura amazónica.

Los machos suelen ser más pequeños. Cuando miden más de 65 cm de longitud, están listos para buscar una laguna donde reproducirse junto con las hembras. Enero es el mes del año que eligen para el desove, pues el nivel de las aguas baja. Las hembras pueden poner entre 100 y 300 huevos (pocos, si se comparan con otros peces: el mola mola, por ejemplo, tienen el record de 300 millones de huevos). 

Durante el desove, la hembra va expulsando sus huevos redondos, grandes y de color naranja intenso, y el macho pasa encima de ellos fecundándolos con su esperma. Luego, el macho recoge los huevos con su enorme boca y los protege hasta que las crías pueden salir a buscar su propio alimento. Cuando eso sucede, ya el padre ha viajado con sus crías durante tres meses, haciendo de su boca una cuna para protegerlos.